EL INVERSOR INTELIGENTE
ponen a disposición de los inversores. El material elaborado suele ser
normalmente de un tipo con el que el público en general ya suele estar
bastante familiarizado y que ya ha ejercido una importante influencia en las
cotizaciones de mercado. No suele ser muy frecuente encontrar estudios de
agencias de intermediación de bolsa que señalen, con un conjunto
convincente de datos, que un sector popular se encamina hacia una crisis o
que un sector impopular está a punto de comenzar una etapa de
prosperidad. La opinión que tiene Wall Street sobre el futuro a largo plazo
se suele prestar doblemente a las equivocaciones, y esto es necesariamente
aplicable a este importante elemento de sus investigaciones, que se centra
en la previsión de la evolución que van a tener los beneficios en diversos
sectores o industrias.
Debemos reconocer, no obstante, que el rápido y omnipresente
crecimiento de la tecnología en los últimos años ha tenido importantes
efectos en la actitud y en las tareas llevadas a cabo por el analista de
valores. Más aún que en el pasado, los avances o los retrocesos de la
empresa típica durante la próxima década pueden depender de su relación
con nuevos productos y nuevos procesos, que el analista podrá haber tenido
la oportunidad de estudiar y evaluar de antemano. Por lo tanto, existe
indudablemente un área prometedora para que el analista lleve a cabo un
trabajo eficaz, basado en desplazamientos sobre el terreno, entrevistas con
investigadores y en una intensa investigación tecnológica realizada por su
cuenta. Existen riesgos conectados con las conclusiones de inversión que fu
adopten principalmente como consecuencia de estas impresiones sobre el
futuro, y que no estén respaldadas por un valor que se pueda demostrar en
la actualidad. Sin embargo, es posible que existan unos riesgos
equivalentes si nos atenemos rigurosamente a los límites del valor
establecido por unos sobrios cálculos que se apoyen en los resultados
actuales. En este caso, el inversor tendrá que elegir entre ambos caminos.
Puede actuar de manera imaginativa y aspirar a los grandes beneficios que
recompensarán una visión que resulte ser correcta a posteriori; no obstante,
en tal caso, deberá asumir el relevante riesgo de cometer errores de cálculo
importantes, o no tan importantes. Por otra parte, puede actuar de manera
conservadora y negarse a pagar cantidades que excedan de una modesta
prima por posibilidades que todavía no han quedado contrastadas; sin
embargo, en tal caso, debe estar dispuesto a tener que aceptar
posteriormente que ha dejado pasar oportunidades de oro.
Un método de valoración con dos partes
Volvamos por un momento a la idea de valoración o tasación de las
acciones ordinarias que empezamos a exponer en la página 323. Una
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