inversiones inteligentes 1 | Page 330

EL INVERSOR INTELIGENTE mejor de los casos. El ratio precio / beneficio de Xerox, por otra parte, es bastante representativo del entusiasmo especulativo aplicado a una empresa que ha conseguido grandes logros y que entraña, tal vez, unas promesas todavía mayores. La tasa de crecimiento implícita o esperada del 5,1% para el DJIA debe compararse con un incremento anual real del 3,4% (compuesto) entre 1951-1953 y 1961-1963. Deberíamos haber añadido una nota de advertencia que siguiese a esas líneas: Las valoraciones de las acciones de las empresas que se espera que tengan un elevado crecimiento están, por necesidad, en la banda baja, siempre y cuando aceptemos la hipótesis de que estas tasas de crecimiento se van a materializar en la práctica. De hecho, según los cálculos aritméticos, si se pudiese suponer que una empresa va a crecer a un ritmo del 8% o más de manera indefinida en el futuro, su valor sería infinito, y no habría precio excesivamente elevado que se pudiese pagar por sus acciones. Lo que el tasador está haciendo realmente en tales casos es introducir un margen de seguridad en sus cálculos, de una forma más o menos similar a la que emplea el ingeniero a la hora de elaborar las especificaciones para una estructura. De conformidad con estos criterios, las adquisiciones alcanzarían el objetivo asignado por el analista (en 1963, una rentabilidad general futura del 7,5% al año) aunque la tasa de crecimiento realmente materializada resultase ser sustancialmente inferior a la prevista en la fórmula. Por supuesto, en tal caso, si dicha tasa se pudiese obtener en la práctica el inversor podría estar seguro de que va a conseguir una cuantiosa rentabilidad adicional. Realmente, no hay ninguna forma de valorar una empresa de alto crecimiento (que tenga una tasa de crecimiento previsto superior, por ejemplo, al 8% anual), en la cual el analista pueda realizar hipótesis realistas tanto del multiplicador adecuado para los beneficios actuales como del multiplicador esperable para los beneficios futuros. En la práctica resultó que el crecimiento real de Xerox e IBM acabó acercándose mucho a las elevadas tasas implícitas de nuestra fórmula. Como se acaba de explicar, estos extraordinarios resultados produjeron inevitablemente una gran subida de la cotización de ambas acciones. El crecimiento del propio DJIA también se aproximó al previsto en el precio de cierre de mercado de 1963. Sin embargo, la moderada tasa del 5% no afectó al dilema matemático de Xerox e IBM. Resultó que el 23% de subida del precio a finales de 1970, más el 28% en rendimiento por dividendo agregado obtenido, arrojó un resultado no muy lejano de la ganancia general del 7,5% anual que se proponía en nuestra fórmula. En el caso de las otras cuatro empresas, baste decir que su crecimiento no fue igual al de las expectativas implícitas en la cotización de 1963 y que sus 332