EL INVERSOR INTELIGENTE
mejor de los casos. El ratio precio / beneficio de Xerox, por otra
parte, es bastante representativo del entusiasmo especulativo
aplicado a una empresa que ha conseguido grandes logros y que
entraña, tal vez, unas promesas todavía mayores.
La tasa de crecimiento implícita o esperada del 5,1% para
el DJIA debe compararse con un incremento anual real del 3,4%
(compuesto) entre 1951-1953 y 1961-1963.
Deberíamos haber añadido una nota de advertencia que siguiese a
esas líneas: Las valoraciones de las acciones de las empresas que se espera
que tengan un elevado crecimiento están, por necesidad, en la banda baja,
siempre y cuando aceptemos la hipótesis de que estas tasas de crecimiento
se van a materializar en la práctica. De hecho, según los cálculos
aritméticos, si se pudiese suponer que una empresa va a crecer a un ritmo
del 8% o más de manera indefinida en el futuro, su valor sería infinito, y no
habría precio excesivamente elevado que se pudiese pagar por sus acciones.
Lo que el tasador está haciendo realmente en tales casos es introducir un
margen de seguridad en sus cálculos, de una forma más o menos similar a
la que emplea el ingeniero a la hora de elaborar las especificaciones para
una estructura. De conformidad con estos criterios, las adquisiciones
alcanzarían el objetivo asignado por el analista (en 1963, una rentabilidad
general futura del 7,5% al año) aunque la tasa de crecimiento realmente
materializada resultase ser sustancialmente inferior a la prevista en la
fórmula. Por supuesto, en tal caso, si dicha tasa se pudiese obtener en la
práctica el inversor podría estar seguro de que va a conseguir una cuantiosa
rentabilidad adicional. Realmente, no hay ninguna forma de valorar una
empresa de alto crecimiento (que tenga una tasa de crecimiento previsto
superior, por ejemplo, al 8% anual), en la cual el analista pueda realizar
hipótesis realistas tanto del multiplicador adecuado para los beneficios
actuales como del multiplicador esperable para los beneficios futuros.
En la práctica resultó que el crecimiento real de Xerox e IBM acabó
acercándose mucho a las elevadas tasas implícitas de nuestra fórmula.
Como se acaba de explicar, estos extraordinarios resultados produjeron
inevitablemente una gran subida de la cotización de ambas acciones. El
crecimiento del propio DJIA también se aproximó al previsto en el precio
de cierre de mercado de 1963. Sin embargo, la moderada tasa del 5% no
afectó al dilema matemático de Xerox e IBM. Resultó que el 23% de
subida del precio a finales de 1970, más el 28% en rendimiento por
dividendo agregado obtenido, arrojó un resultado no muy lejano de la
ganancia general del 7,5% anual que se proponía en nuestra fórmula. En el
caso de las otras cuatro empresas, baste decir que su crecimiento no fue
igual al de las expectativas implícitas en la cotización de 1963 y que sus
332