inversiones inteligentes 1 | Seite 306

EL INVERSOR INTELIGENTE misma manera que no hay ningún motivo por el que no pueda usted gestionar su propia cartera, tampoco hay ninguna razón para avergonzarse de buscar ayuda profesional para gestionarla.1 ¿Qué le puede indicar que necesita ayuda? A continuación indicamos algunas señales: Grandes pérdidas. Si su cartera perdió más del 40% de su valor desde el principio de 2000 hasta finales de 2002, cosechó unos resultados aún peores que los propios catastróficos resultados del mercado. No tiene ninguna importancia que sus pérdidas se debiesen a que se mostrase usted indolente, despreocupado o simplemente desafortunado; después de una pérdida tan monstruosa, su cartera está pidiendo ayuda a gritos. Presupuestos desquiciados. Si tiene que hacer constantemente juegos malabares para llegar a fin de mes, no tiene ni idea de en qué gasta el dinero, le resulta imposible ahorrar de manera periódica, o le resulta permanentemente imposible pagar sus facturas puntualmente, sus finanzas están descontroladas. Un asesor le puede ayudar a controlar su dinero elaborando un plan financiero exhaustivo que indique de qué manera, y cuánto, debe usted gastar, ahorrar, tomar prestado e invertir. Carteras caóticas. Demasiados inversores pensaron que estaban diversificados a finales de la década de 1990 porque tenían acciones de 39 empresas «diferentes» de Internet, o siete fondos de acciones de empresas en crecimiento estadounidenses «diferentes». Sin embargo, eso es lo mismo que pensar que un coro compuesto exclusivamente por sopranos puede cantar «Old Man River» mejor que una soprano solista. Por muchas sopranos que añadamos, el coro nunca será capaz de llegar a esas notas bajas, salvo que incorpore a algún barítono al grupo. De la misma manera, si todas sus participaciones suben y bajan al unísono, carecerá de la armonía de inversión que aporta la verdadera diversificación. Un plan profesional de «asignación de activos» le será útil. Cambios importantes. Si trabaja usted por cuenta propia y necesita organizar un plan de jubilación, si sus padres están envejeciendo y no tienen unas finanzas bien organizadas, o si la universidad de sus hijos parece imposible de pagar, un asesor no sólo le aportará tranquilidad, sino que le ayudará a mejorar de verdad su calidad de vida. Además, un profesional preparado puede asegurarse de que se beneficie y de que cumpla con la imponente complejidad derivada del derecho tributario y de las normas que rigen la jubilación. 1 Si desea una exposición especialmente detallada de estas cuestiones, consulte Walter Updegrave, «Advice on Advice», Money, enero de 2003, págs. 53-55. 308