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Preparatoria AGE
Introducción a las Ciencias de la Comunicación IV
cuantos motivos puedan llevar al hombre a expresarse por escrito, dentro
de su frondosa actividad.
Destinatario: Junto con el objetivo, ya ha sido resuelta también en la
mente del autor la segunda interrogante: ¿Para quién? El destinatario del
escrito puede ser -en contados casos- el mismo escritor, aunque lo más
común es que sea otra persona o un conjunto de ellas. En este ―para quién
se escribe‖ radica la mayor exigencia en cuanto a la ―entrega de sí‖ que
debe realizar el redactor: origina el despojo del yo en homenaje al usted,
que es el lector. Requiere un conocimiento psicológico, aunque sea
elemental.
Asunto: En forma más o menos simultánea con la
determinación del objetivo y destinatario, se
plantea una tercera interrogante: ¿Sobre qué ha
de escribirse? Se realiza aquí la elección del
asunto o contenido del escrito, que implica
temas generales y subtemas.
Así,
un
objeto
cualquiera
(por
ejemplo,
―informar‖) puede cumplirse con referencia a
diversos asuntos, tales como sucesos, trámites,
emociones, reflexiones, acontecimientos complejos, hechos imaginarios,
etcétera. Y dentro de un asunto, como ―un suceso callejero‖, los temas
pueden ser: personajes, vehículos, lugar, tiempo, circunstancias, causas,
consecuencias, etcétera.
Los subtemas, a su vez, pueden contener diversos enfoques marginales,
tales como observaciones psicológicas, sociológicas, políticas, económicas,
morales y otras.
El asunto es la parte medular de cualquier escrito. En algunos
especialmente -como los periodísticos y literarios- condiciona los demás
elementos estructurales: el escritor tiene en su mente un asunto y
determina para qué público y con qué objetivos lo va a verter en el papel;
además, elige los elementos, la ordenación y las formas expresivas más
adecuadas para la presentación de ese contenido.
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