Inteligencia artificial, con todo por avanzar Abril 2026 | Page 40

Del 2 al 5 de marzo de 2026, más de 100.000 delegados de todo el mundo se reunieron en el recinto ferial de la Fira de Barcelona bajo el lema “The IQ Era”, una declaración de intenciones que lo resume todo. No hubo pabellón, keynote ni acuerdo estratégico en el que la inteligencia artificial no ocupará el centro del tablero. Gigantes como NVIDIA, Samsung, Huawei, Intel, Qualcomm, Ericsson y Nokia, junto a operadoras como Telefónica, Vodafone y AT&T, presentaron sus visiones de un mundo donde la IA no es una función adicional sino los cimientos para construir todo lo demás. El reto ya no es si la IA transformará la sociedad. El reto (urgente y colectivo) es cómo se prepara a toda la sociedad para esta transformación que va más rápido que cualquier otra revolución.

“El sistema nervioso

del mundo digital”

El discurso inaugural de Vivek Badrinath, Director General de la GSMA, fue claro. Ante miles de asistentes, el máximo responsable del congreso que se organiza cada año en Barcelona definió a la industria móvil como “un sistema nervioso digital” y articuló las tres grandes montañas que deberá escalar la humanidad en la próxima década: finalizar el despliegue 5G en todo el mundo, asumir los desafíos de la inteligencia artificial y fortalecer la seguridad digital frente al auge del fraude y la ciberdelincuencia.

Las cifras suenan astronómicas para nuestro país, pero marcan un poco el ritmo de inversión de este sector. En 2025, más de 5.800 millones de personas contaron con acceso a Internet. Se trata de un negocio que facturó más de 7,6 billones de dólares a la economía global (trillions en inglés).

Sin embargo, Badrinath advirtió que 3 mil millones de personas todavía no tienen acceso a Internet, y que los riesgos del cibercrimen asociados al uso de IA (deepfake, falsificaciones de voz, documentos, etcétera) podría dispararse de los 9,22 billones de dólares registrados en 2024 hasta los 15,6 billones en 2029.

El informe Economía Móvil 2026, presentado en la feria, añadió una perspectiva estructural de largo alcance: el sector está pasando de un modelo centrado en la conectividad pura a uno impulsado por plataformas digitales avanzadas. Para 2030, el 57% de todas las conexiones móviles se realizará a través de 5G. Las redes, tal y como las conocemos, ya son historia.

Redes que piensan: el nacimiento de la IA nativa en telecomunicaciones

Uno de los anuncios más relevantes del MWC 2026 llegó el primer día. Se trató del lanzamiento de Open Telco AI, una iniciativa de colaboración abierta diseñada para acelerar los modelos y sistemas de IA específicamente elaborados para telecomunicaciones.

La iniciativa incluye modelos abiertos de AT&T, computación avanzada de AMD (cuyos chips GPU Instinct se encargan de entrenar los modelos) y capacidad de alojamiento de TensorWave. El mensaje es político además de técnico: las grandes telecos mundiales han decidido que ya no quieren ser espectadores del festín de datos que protagonizan Google, Meta, Amazon, OpenAI o Anthropic. Quieren ser arquitectas de la inteligencia que gestiona sus propias redes.

Las redes del futuro no sólo transportarán datos: los analizarán, optimizarán y gestionarán de forma autónoma en tiempo real. Los operadores presentaron arquitecturas de red reconfigurables capaces de gestionar el tráfico, la seguridad y el mantenimiento mediante algoritmos de inteligencia artificial sin intervención humana. La red, en esencia, aprenderá a funcionar sola, gestionando los flujos de datos y cobertura en tiempo real.

De la fábrica al bolsillo: la IA se integra en cada producto

Si las redes se vuelven inteligentes, los dispositivos que las usan también. Samsung Electronics presentó en Barcelona su estrategia Galaxy AI y, junto a ella, uno de los anuncios industriales más ambiciosos del congreso: el plan para transformar todas sus instalaciones de fabricación globales en fábricas impulsadas por IA para 2030. La iniciativa, bautizada como AI-Driven Factories, busca integrar agentes de IA, simulaciones de gemelos digitales y análisis de datos en tiempo real en cada fase del proceso de producción, desde la llegada de materiales hasta el envío final.

La tendencia apunta a lo que los expertos denominan Edge AI: la computación inteligente que opera localmente en el dispositivo, reduciendo la dependencia de la nube y acercando la IA al usuario final. La IA llegará también al modo offline y a los teléfonos inteligentes, sin necesidad de conexión.

Más allá del hardware, el MWC mostró aplicaciones concretas que anticipan cómo cambiará la experiencia cotidiana: ambulancias conectadas que utilizan IA para enviar datos críticos de pacientes a hospitales a través de 5G, transmisiones 3D inmersivas probadas por NTT Docomo, y robots humanoides (como los presentados por la empresa china AgiBot) diseñados para tareas de recepción, comercio minorista y trabajo en fábrica.

La adolescencia de la tecnología: el aviso que no podemos ignorar

Hay una voz que lleva meses tratando de enfriar las expectativas sin renunciar al optimismo. Dario Amodei, cofundador y CEO de Anthropic, la empresa detrás del modelo de Claude, publicó recientemente un ensayo titulado “The Adolescence of Technology” que se ha convertido en una referencia obligada para entender este momento histórico de la humanidad. Porque detrás de toda esta tecnología estamos nosotros, los humanos.

En él, Amodei recupera una escena de la película Contact, basada en el libro de Carl Sagan, en la que la protagonista formula la pregunta que le haría a una civilización extraterrestre: “¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo evolucionaron, cómo sobrevivieron esta adolescencia tecnológica sin destruirse?”. El CEO de Anthropic utiliza esa metáfora para describir el momento presente: “Creo que estamos entrando en un rito de paso, tanto turbulento como inevitable, que pondrá a prueba quiénes somos como especie”.

La analogía es precisa y perturbadora. La inteligencia artificial poderosa (aquella que Amodei define como capaz de superar a un Premio Nobel en la mayoría de los campos cognitivos, operar de forma autónoma durante días o semanas, y ejecutarse en millones de instancias simultáneas) podría estar “tan solo a uno o dos años de distancia”. A eso lo llama “un país de genios dentro de un centro de datos”, y advierte que ese escenario plantea cinco categorías de riesgo: riesgos de autonomía, uso destructivo, concentración de poder, disrupción económica y efectos indirectos desestabilizadores .

Lo que Amodei no hace, sin embargo, es renunciar a la esperanza. “Creo profundamente en nuestra capacidad para prevalecer, en el espíritu y la nobleza de la humanidad, pero debemos afrontar la situación con claridad y sin ilusiones”. Su mensaje es el de alguien que construye la herramienta más poderosa de la historia y exige, al mismo tiempo, que se construyan los mecanismos para controlarla: legislación específica, transparencia corporativa, técnicas de interpretabilidad para entender qué piensan los modelos, y coordinación global entre gobiernos e industria.

El MWC 2026 mostró exactamente esa tensión: una industria que acelera a máxima potencia y que, al mismo tiempo, empieza a asumir que la velocidad necesita guardianes.

La gobernanza como

condición de futuro

No todo en el MWC 2026 fue anuncio de producto o demostración de concepto. Una parte sustancial del congreso estuvo dedicada a los marcos regulatorios, la soberanía digital y la seguridad. El Gobierno español confirmó en Barcelona la destinación de 100 millones de euros a proyectos de soberanía digital europea, mientras que la Comisión Europea presentó el proyecto Euro-3C, centrado en el desarrollo de la primera infraestructura Telco-Edge-Cloud de Europa a gran escala.

El debate sobre el AI Act europeo fue protagonista transversal en múltiples sesiones: cómo integrar la innovación en IA con requisitos de transparencia, gestión del riesgo y protección del ciudadano. Más del 90% de las operadoras consultadas califican la posibilidad de sufrir ciberataques como alta o muy alta, y la industria demanda una “respuesta urgente y unificada”.

La confianza, en este nuevo orden, no se da por sentada: se construye activamente, con estándares, con transparencia y con inversión en seguridad.

Sólo para tener una idea del dinero que implica este tipo de tecnologías, Amazon anunció un incremento de su inversión en España de hasta 35.700 millones de euros. La empresa apostará muy fuerte a la creación de nuevos datacenters e infraestructuras que sostienen a la IA (el hardware, las redes, los centros de datos). La geopolítica del siglo XXI gira alrededor de este tipo de inversiones.

Prepararse o quedar atrás

El MWC 2026 dejó claro que la transformación impulsada por la IA no respetará sectores ni geografías. Las redes se vuelven autónomas. Las fábricas se vuelven inteligentes. Los dispositivos aprenden. Los robots conviven en los espacios cotidianos. Las ambulancias diagnostican en tiempo real. Y los agentes de IA (software capaz de actuar de forma autónoma para completar tareas complejas) empiezan a integrarse en flujos de trabajo reales de empresa y de hogar. Esto afecta a los empleos, y en definitiva, a las personas. Las empresas que usen IA tendrán una ventaja competitiva sobre quien no la use. Pero también está afectando a cientos de miles de puestos de trabajo. ¿Cómo se reconvierte tanta gente en tan poco tiempo?

El concepto de ‘The IQ Era’ no es un eslogan. Es una advertencia: estamos cruzando un umbral en el que la inteligencia (artificial, ubicua y acelerada) pasa a ser la principal variable de competitividad, de bienestar y de riesgo para personas, empresas y naciones. Las oportunidades y los peligros avanzan independientemente de si los gobiernos, las empresas o los ciudadanos deciden prestarles atención.

Ahora toca adaptarse. Rápido.

El Mobile World Congress dejó un mensaje inequívoco sobre la influencia en telecomunicaciones, trabajos, industrias y la vida cotidiana.

EL FUTURO YA LLEGÓ

Los avances ya no piden permiso y las vidas empezaron a transformarse

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Por FEDERICO AIKAWA

(desde Barcelona)

La transformación impulsada por la IA no respetará sectores ni geografías.