Inteligencia artificial, con todo por avanzar Abril 2026 | Page 36

Antes de empezar la nota, va una confesión pertinente: en la redacción de este artículo periodístico se utilizó inteligencia artificial. La aclaración podrá resultar obvia o un mal presagio -según quien la lea-, pero viene a cuento porque corrobora la hipótesis del artículo: la IA ya reconfiguró las tareas, pero no reemplazó al humano que las realiza. Al menos por ahora.

Paso a detallar. La periodista leyó los informes que le recomendaron Gemini y Google, se ayudó con Chat GPT para elaborar las preguntas, habló telefónicamente con dos fuentes y con otra se tomó un café. Desgrabó con LM Notebook y escribió Gemini, pero cuidadito: la IA usó como guía un papiro de prompts (órdenes) que le propició la periodista. Las indicaciones incluían la extensión, la estructura de la nota, la hipótesis, el estilo, el balance entre citas y relatos, y los recuadros. Al final, la periodista le preguntó a Gemi -así le llama- si se le ocurría algún cambio. Los primeros tres párrafos y el remate son 100% artesanales. Finalmente se le hicieron pequeños cambios al texto de la IA.

La periodista adoptó esta manera de hacer notas -¿se podría decir ”con copiloto tecnológico”?- hace varios meses, a fuerza de prueba y error, y tutoriales. Según analizaron los especialistas consultados por Punto biz, algo similar sucede en el resto del mercado laboral en el Gran Rosario.

“Se cree que la IA reemplaza a la gente, pero hasta ahora no se dio. Se reconfiguran los puestos y las tareas, pero no se eliminan”, sostiene Hernán Giménez, director de Tecnología e Infraestructura de Grupo Consultores de Empresas (GCE). La premisa es clara: la IA no viene por el escritorio del empleado, sino por su rutina. Hoy, la tecnología redacta borradores legales, clasifica datos y hasta patrulla plantas industriales con “perros robot” que integran visión por computadora y sensores para elevar la prevención.

“El modelo permite potenciar el rol del guardia físico. La tecnología se encarga del monitoreo constante, mientras que el personal interviene con información precisa”, aclaran desde GCE.

Sin embargo, para entender el terreno que pisamos, Flavio Beretta, director de Taxia Human Capital, marca una distinción necesaria: una cosa es usar aplicaciones como ChatGPT y otra muy diferente es desarrollar agentes sólidos, que se integren a los procesos. “En gestión de información la IA es imbatible, pero falla donde hace falta criterio”, explica. Según su visión, los proyectos más ambiciosos que intentaron reemplazar ejecutivos de cuentas en grandes bancos tuvieron resultados “bastante malos”, demostrando que el factor humano está vigente.

Por su parte, Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina, coincide en que el impacto en el nivel de empleo es acotado porque falta una integración “nativa” en los procesos corporativos. “No hay una implementación transversal. Lo que predomina es una implementación individual: los trabajadores utilizan herramientas de IA espontáneamente como apoyo para sus tareas cotidianas, más que una adopción corporativa estructural”, señala Ruiz.

Flojitos de papeles

A pesar del entusiasmo individual, el panorama organizacional muestra baches. El informe Workmonitor 2026 de Randstad revela que el 73% de los trabajadores argentinos se siente capacitado para aplicar IA en su empleo, superando por cuatro puntos la media global. Pero esta confianza choca contra una pared administrativa: el estudio de Michael Page advierte que sólo el 18% de las empresas del país definió marcos formales para su uso.

“Las empresas no suelen tener una política de capacitación clara”, criticó Beretta. Esta orfandad pedagógica alimenta resistencias. Sin guía, el empleado usa la herramienta por su cuenta, a veces con prompts vagos que -como una profecía autocumplida- arrojan errores y confirman sus miedos. “Hay que lograr que la gente le pierda el miedo para superar las resistencias. Si no los capacitás, piensan que es como Google y se quedan en las fallas”, agregó el directivo de Taxia, quien recientemente completó un programa de IA en el MIT.

La brecha es ética y operativa. La falta de lineamientos claros expone a las compañías a riesgos de seguridad. Según la consultora Michael Page, durante 2025 el 81% de los profesionales usó IA semanalmente, lo que demuestra que la adopción ya ocurrió “por abajo”, mientras la gerencia sigue redactando el manual de instrucciones.

Para Ruiz, de Randstad, esto requerirá procesos masivos de reskilling y upskilling a mediano plazo: “El avance tecnológico está generando un descalce de habilidades que va a requerir procesos masivos de reentrenamiento”

Perfiles IA friendly

La verdadera sacudida se siente en la selección de personal. La IA ya no es sólo una herramienta para el candidato, sino un filtro que pesa. En Grupo Consultores de Empresas, la IA ya lee y filtra currículums con la capacidad de detectar perfiles fuertes incluso si no cumplen con ciertos filtros académicos. Pero, ¿qué buscan hoy los jefes de recursos humanos?

“Es mucho más importante que sean curiosos y flexibles a que sepan usar una herramienta de IA. Lo que tienen que saber es integrar herramientas, buscar soluciones, llevar y traer conocimiento más que tenerlo. La IA cambia cada 15 días”, definió Giménez. Bajo esta lógica, el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje le compiten en la pulseada al título colgado en la pared.

Ruiz agrega que esta tecnología elevó la vara para los perfiles juniors, especialmente en sectores como programación, UX y atención al cliente. “Se observa una reducción de la demanda vinculada a la incorporación de herramientas de IA y bots que reemplazan tareas simples y repetitivas que históricamente funcionaban como puerta de entrada al mercado laboral”, advierte. El mercado ya no busca “cargadores de datos”, sino analistas que sepan domar algoritmos o que estén muy dispuestos a aprender cómo hacerlo.

Los datos de Randstad son elocuentes: en 2025, las ofertas laborales que exigían habilidades de “Agente de IA” crecieron un 1.587% globalmente. No se trata sólo de saber usarla, sino de saber entrenarla. “Estamos viendo un escenario donde las personas asumen el rol de entrenar a las máquinas”, afirma el reporte Workmonitor.

En este nuevo ecosistema, las habilidades blandas cotizan en bolsa. Liderazgo, empatía, inteligencia emocional y capacidad de negociación son los nuevos escudos contra la automatización. Como dice Beretta: “La IA puede brindarle información al cliente, pero la gestión de riesgo, la contextualización y la empatía siguen siendo territorio humano”.

Antes de ponerle el punto final a la nota, la periodista le preguntó a Gemini qué porcentaje del artículo consideraba haber realizado él y qué porcentaje le adjudicaba a la periodista. La respuesta fue 25/75.

Aunque no sustituye puestos de trabajo, los nuevos sistemas reconfiguran continuamente las tareas. ¿Cómo se adapta la fuerza laboral?

COPILOTO TECNOLÓGICO

El mercado busca perfiles “friendly” y castiga la resistencia

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Por MARIANELA BOCANEGRA

Hernán Giménez (GCE) y Germán Ruiz (Randstad).

En 2025 las ofertas laborales que exigían habilidades en IA crecieron un 1.587%.