l leer el título seguramente te estás preguntando si existe la diabetes
espiritual pero antes de darte la respuesta quiero comenzar a explicarte
qué es la diabetes.
ALa diabetes es una enfermedad que se caracteriza por el aumento del nivel
de glucosa o también conocida como azúcar en la sangre debido a que el
páncreas no produce o utiliza adecuadamente una hormona llamada insulina.
¿Como afecta esto a mi organismo?
La glucosa es la principal fuente de energía y proviene de los alimentos. La insulina,
generada por el páncreas es la encargada de ayudar a que la glucosa de los alimentos
ingrese en las células para usarse como energía, pero algunas veces, el cuerpo no
produce suficiente insulina o no la usa adecuadamente. La glucosa se queda en la
sangre y no llega a las células generando así un desorden en nuestro organismo. Como
puedes ver, es muy importante tener mucho cuidado de lo que consumimos ya que
puede ocasionarnos un problema grave.
Nuestro cuerpo necesita de cuidados; buena alimentación y buenos hábitos como el
ejercicio, entre otros para mantenernos físicamente sanos, pero, así como el cuerpo,
nuestro espíritu también necesita cuidados y debemos ser conscientes de que necesitamos
ser disciplinados al hacerlo.
Alimento para el espiritu
El espíritu se alimenta de diversas formas que te mencionaré a continuación.
El alimento: Nuestra rutina diaria o contratiempos pueden ocasionar que pasemos
días semanas, incluso meses, sin alimentar nuestro espíritu con la Palabra de Dios. Para
desarrollar el hábito de alimentación adecuado puedes separar cada día un tiempo
especial para leer la Biblia y meditar en ella.
Vida consagrada: Tener una vida consagrada no es otra cosa que tener una sólida
e íntima relación con Dios, es decir una relación genuina en la que podamos conversar
con Él de forma honesta; oración.
Congrégate y déjate pastorear: Cuando dejamos de congregarnos y
relacionarnos con nuestra familia en Cristo, nuestra llama por conocer a Dios y servirle
se va apagando, por eso es bueno que estemos en unidad con nuestra congregación.
Sirve: Si hay algo que alimenta nuestro espíritu y nos hace crecer es servir. Pregunta
en tu congregación en qué puedes ayudar o a qué ministerio te puedes unir.
Cuidado a lo que te expones: En nuestra vida diaria estamos expuestos a
factores que contradicen lo que dice Dios, ten especial atención a lo que te expones,
por ejemplo: El tipo de música que escuchamos, programas de tv o con quién nos
relacionamos pues su influencia puede ser negativa para nuestra vida.
El espíritu, al igual que nuestro cuerpo es muy importante, no cuidarlo ni alimentarlo
correctamente puede ocasionar en nosotros una crisis de salud espiritual, es decir se crea
en nuestra vida un gran desorden que nos puede llevar a enfermedades como la diabetes.
Tener una vida consagrada, congregarnos o servir realiza la misma función que la insulina,
ayuda a que el alimento; la Palabra de Dios, nos nutra.
Si te gustaría conocer más sobre cómo mejorar tu alimento espiritual te
invitamos a leer • Una Vida Mejor • de Christy Muller.
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