Mi amigo estaba con su esposa,
ambos lucían elegantes, y la
pregunta era de lógica: ¿qué
celebran? «El 25 de cada mes celebramos
el día de nuestra boda. Ese día cenamos
juntos y celebramos que nos amamos.»
Ellos son amigos, comparten intereses,
inquietudes profesionales y una amistad
que se distingue a leguas. Se les ve de la
mano, se saludan de beso y se hablan con
respeto. Ingredientes necesarios para
que el amor crezca.
El amor no crece automáticamente,
debe cultivarse con detalles, con gentileza,
con amabilidad y mucho respeto. El amor
crece cuando decidimos conquistar,
conservar vivo el romanticismo, disculpar
los errores del camino y mantener viva la
ilusión de terminar juntos.
El amor crece cuando es producto
de una amistad que se extiende en el
tiempo y cuando lo compartimos todo.
Es entonces cuando desaparecen los
secretos, nos llamamos solamente
para hablar, nos preocupamos
cuando no le vemos y le
contamos todo lo que nos ocurre.
El amor muere cuando dejamos de
ser amigos. Pero se fortalece cuando
queremos estar cerca. Es cuando se presta
el hombro para que la otra persona llore,
disculpamos los pequeños errores que se
cometen y permanecemos juntos cuando
todos se han marchado.
Cuando hay amor, nos volvemos
complacientes, escuchamos sin interrumpir
y buscamos cualquier pretexto para abrazar.
Celebre cada mes que se aman.
Celebre cada día que son amigos, decida
conquistarle, exprese con ternura un
halago sincero. Reconozca sus virtudes
y logros, porque en el fondo, todos
necesitamos sentirnos apreciados.
Decida agradar a la persona que ama.
Cuéntele sus temores, sus sueños y
proyectos. Escúchele con atención.
Afírmelo cuando necesite hablar y
ofrézcale su hombro para que llore
cuando esté triste.
Discúlpese cuando lastime, simplemente
porque quiere que el amor crezca.
Por Sixto Porras, director de
Enfoque a la familia
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Lectura recomendada: Cómo amarme y amar a los demás.