Insight Mujeres y su Palabra | Page 17

stoy sentada en mi escritorio, obviamente escribiendo, ¡y pensando en ti! Desearía conocer personalmente lo que ha sido tu recorrido espiritual. ¿Cómo conociste acerca de Jesús y de su ofrecimiento de perdón, salvación y una vida nueva increíble? ¿A qué clase de iglesia asistes? ¿Son tus padres creyentes o no? Me pregunto cómo ha dirigido Dios tu crecimiento espiritual. Sé que tu historia no es igual a la mía. Como reza el dicho: «Hay muchos caminos a Jesús, pero solo un camino a Dios». Y es por medio de su Hijo Jesucristo. En las Escrituras, Jesús nos dice: «Nadie puede venir al Padre si no es por medio de mí» {Juan 14:6}. Sea cual sea tu recorrido y la forma en que Dios te llamó para sí, ¡espero que le des gracias y lo alabes de corazón con cada respiro! Después de muchos tropiezos, fracasos y sacudidas, como pareja (En aquel entonces ya llevábamos ocho años de casados, mi esposo y yo) y como padres de dos pequeñas, decidimos sumergirnos en nuestras Biblias. ¡Éramos insaciables! Por primera vez teníamos pautas para la vida, el matrimonio y la crianza de los hijos. Sabíamos que necesitábamos ayuda, y bebimos profunda y frecuentemente del agua viva de la Palabra. ¡Éramos como bebés! Es decir, no sabíamos nada acerca de la Biblia, ni siquiera las historias clásicas de Jesús y los grandes héroes de la Biblia. Estábamos en gran necesidad y por eso amábamos con todo nuestro corazón la Palabra de Dios, y nos propusimos como meta leerla en un año. Después de hacerlo durante varios años, empezamos a darnos cuenta de que, con algunos pasos adicionales en nuestra lectura de la Biblia, podíamos comprender mejor el mensaje de Dios para nosotros. Debo decir que no se me ocurre que haya encontrado algo que me haya desagradado leer o estudiar. Estaba sedienta de conocer. Muy bien, creo que ya captas el mensaje: tú también tienes que leer y estudiar tu Biblia, ¿no es así? Espera…. estás pensando en todo lo urgente, lo importante, lo necesario e incluso algunas cosas divertidas que te esperan en este nuevo día, y te das cuenta de que a menos que canceles algunos compromisos de tu lista, no lograrás hacerlo todo, especialmente si dedicas tiempo a leer tu Biblia. Entonces, ¿adivina qué? Esa parte de ti que quiere organizar bien el tiempo empieza a eliminar aquí y allá, lo cual empieza usualmente con tu Biblia. Te dices a ti misma: Estoy segura de que tendré tiempo en el almuerzo, o durante un descanso, o quizá a la hora de hacer tareas, o seguramente habrá tiempo esta noche para leer mi Biblia. ¿Y sabes qué sucede casi siempre? Seguro sabes la respuesta, pero créeme; podemos cambiar esa respuesta. Lectura Recomendada Guía de una joven para descubrir su Biblia • Elizabeth George• 16