INSIDE OTWO | MARCH 2026
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Una versión domesticada de « Los Locos del Parque »
Conviene estar siempre atentos a las propuestas culturales que, con envidiable regularidad, impulsa el Ateneo de la Bahía del Campo de Gibraltar. Aunque, en esta ocasión, los espíritus de la naturaleza parecieron un tanto traviesos, jugaron con el sonido y provocaron más de un estruendoso acoplamiento de micrófonos. ¿ Un simple accidente o la señal de que algo no iba del todo bien? Viene a la mente aquello que Umberto Eco cuenta sobre la imposibilidad de interpretar las señales, con su hermosa anécdota del valle inundado. Pero esa es otra historia, búscala y entenderás lo que quiero decir. Como suele ocurrir, la sala de la Unión Deportiva Cultural Linense estaba abarrotada. Y entonces se desplegó la voz coloquial y desenfadada del naturalista Rafael Cerpa, relatando la historia de los voluntarios en la recuperación del parque Princesa Sofía de La Línea. Entre descripciones de las bondades medioambientales de este espacio fundamental para las aves, Cerpa habló también del esfuerzo de un pequeño grupo de personas que, con más valor que medios, se lanzó a limpiar un lugar que siempre ha sido una tentación especulativa para todas las corporaciones municipales, fueran cuales fueran sus orientaciones políticas. Mencionó, además, las actividades educativas y sociales desarrolladas en las instalaciones del antiguo restaurante El Barco, sede del colectivo hasta ahora. Pero el discurso se articuló siempre desde lo políticamente correcto, desde una visión superficial y descafeinada de un movimiento que en su momento llegó a poner contra las cuerdas a las directivas municipales con su desobediencia y con una resistencia a prueba de poda, una fuerza que no han logrado mantener hasta el presente.
Solo se habló, porque lo trajo a colación alguien del público, de los defensores originarios del parque, como ALDEPAMA, o de la etapa más activista de la anterior directiva. Tras el agotamiento de aquella energía, y después de un cambio organizativo con una nueva dirección, podemos dar casi por cerrado el capítulo de « Los Locos del Parque », sustituidos por los actuales « Locos POR el Parque ».
Esa deriva semántica demuestra, en el fondo, la victoria del poder sobre la ciudadanía. Ya los han desalojado de las instalaciones, han cerrado el recinto— en contra de todas las directrices de los especialistas— y aunque se nos diga que están construyendo una laguna, lo que realmente se ofrece es una víctima como ofrenda al Santo Mercado. Descansen en paz los verdaderos Locos del Parque. Los actuales están más cerca de un « Happy Meal » que de un puchero con sustancia, nutritivo y de verdad.