Consideraciones sobre la evaluación de áreas de
salud
La evaluación de las áreas de salud utiliza dos métodos para la recolección de datos, a pesar de
que los indicadores y los criterios a evaluar son exactamente los mismos; por un lado, en las
unidades administradas directamente por la institución la recolección se hace en línea con
actividades virtuales protocolizadas; mientras que en las áreas administradas por proveedores
externos la recolección es presencial, dado que la relación contractual así lo requiere, además de
que en la mayoría de estas unidades no se dispone de los sistemas de registros institucionales que
permitan hacer consultas en línea de las personas atendidas.
En relación con los sistemas de registro a nivel institucional, es importante considerar que aún se
mantiene la coexistencia de múltiples sistemas de registros, donde hay unidades que llevan sus
registros manualmente, otras utilizan el Sistema Integrado de Información en Salud (SIIS), y otras
el EDUS. De estas últimas, por ahora algunas solamente disponen del Sistema de Identificación,
Agendas y Citas (SIAC), mientras que otras ya tienen el Sistema Integrado de Expediente de Salud
(SIES).
Por otro lado, este informe en particular incorpora tres temas especiales asociados a la evaluación,
los cuales se consideran de suma importancia analizar como parte de los esfuerzos por mejorar
tanto la calidad de los datos requeridos para la evaluación, como los servicios de salud en sí
mismos. Además, un cuarto tema, que aunque ya ha sido incluido en versiones anteriores, en esta
ocasión se profundiza en su abordaje metodológico:
A. La calidad de los registros en salud: un deber ineludible en la seguridad social.
B. El laboratorio clínico: cómo incide en los resultados de la prestación de servicios de salud.
C. De la selección de muestras a la evaluación del universo: una renovación que avanza con la
implementación del EDUS.
D. Índice de Prestación de Servicios de Salud (IPSS) 2015.
Finalmente, es necesario indicar que por segundo año consecutivo los evaluadores debieron
señalar dos posibles casos de alteración de registros en expedientes de salud, en los cuales
pareciera prevalecer la intención de adulterar los resultados logrados. Ante estas situaciones se
actuó según el protocolo establecido y se trasladaron ambos casos a las autoridades competentes,
para que se investigue y se sienten las responsabilidades que correspondan.
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