Informe 2018 Informe de resultados de la Evaluación de la Prest | Page 159
Introducción
El incremento en la población adulta mayor se ha considerado un fenómeno global, y a futuro
no solo serán más ancianos, sino que el número de adultos con una edad avanzada va a ser
mayor. Para el año 2012, el 8 % de la población mundial tenía más de 65 años, y se espera que
para el 2032 este porcentaje aumente; muchas de estas personas incluso serán mayores de 80
años (Valencia, 2012, p. 193).
De acuerdo con las cifras del censo de población 2011 y las proyecciones de población del
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para el año 2014 las personas mayores de
65 años representaban alrededor del 7 % de la población total; para el año 2018 alrededor del
8 % y para el 2050 se calcula que representarán el 21 %, con más de un millón de adultos
mayores.
Las personas mayores de 65 años se consideran entre los principales grupos de riesgo para
sufrir las complicaciones graves de la influenza, enfermedad causada por un virus con
características muy particulares y con una enorme capacidad de variación antigénica que
explica su constante circulación. Su impacto en términos de morbimortalidad crea la necesidad
de revacunar cada año, para proteger a la población de la infección asociada con las nuevas
cepas (Trejo et al, 2012, p. 40).
En países como México, las infecciones respiratorias agudas (IRA) bajas son la sétima causa
de mortalidad y las enfermedades del sistema respiratorio son la cuarta causa de egresos
hospitalarios en personas de 65 y más (Gutiérrez y Bertozzi, 2005, p. 235). En Costa Rica, las
enfermedades de las vías respiratorias del pulmón, influenza y neumonía representan la
segunda causa de muerte en los adultos mayores, seguida de las enfermedades isquémicas
del corazón (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2018).
Por otro lado, la influenza es una enfermedad altamente infecciosa, que se presenta en forma
estacional y provoca elevadas tasas de ataque, con el consiguiente incremento en las consultas
y en las hospitalizaciones. La mortalidad se asocia no solo a la enfermedad ocasionada por el
virus, sino también a las complicaciones que provoca en personas con patologías crónicas y en
grupos de población vulnerables, así como en personas con mayor exposición por condición
laboral y de vida (Caja Costarricense de Seguro Social [CCSS], 2018, p. 1).
La realidad de Costa Rica no dista de la de países de alto ingreso, en donde el problema del
envejecimiento ha ido imponiendo retos a los servicios de salud, para poder satisfacer la
demanda de atención en este grupo poblacional. De tal forma, países como Francia, Alemania
y los Estados Unidos, al igual que Costa Rica, ofrecen la vacunación antigripal a los grupos de
alto riesgo (Moreno et al, 2009, p. 88), incluidos los adultos mayores.
La disponibilidad de una vacuna para la prevención de la influenza estacional, plantea la
alternativa de una intervención costo-efectiva a los programas de inmunización y salud pública
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