Informe 2018 Informe de resultados de la Evaluación de la Prest | Page 107
Conclusiones y recomendaciones
La intervención de promoción de estilos de vida saludables ha generado un grupo de
profesionales trabajando temáticas educativas relacionadas con el manejo de los factores de
riesgo y los cambios en el comportamiento, así como en una estrategia potente para el primer
nivel de atención en el ámbito institucional.
Para lograr mayor impacto en las intervenciones desarrolladas, es necesario contar con mayor
apoyo, que va desde el involucramiento activo de todos los funcionarios de salud, hasta las
jefaturas con el soporte necesario para la disponibilidad de tiempo de ejecución, que garantice
el éxito.
Las áreas de salud que tienen recurso humano involucrado, trabajo en equipo, planificación y
seguimiento de las acciones propuestas para ejecutar procesos educativos, tienen mejores
resultados en el desarrollo de la promoción de estilos de vida saludables y en los beneficios
alcanzados con la población participante.
Por otro lado, quedó demostrado que la formación de alianzas con organizaciones e
instituciones funciona como una estrategia de éxito en el desarrollo de procesos educativos a
nivel comunitario, en especial cuando se desea proyectar hacia la comunidad con herramientas
didácticas y sin necesidad de asistir a los centros de salud. Adicionalmente, estos actores
sociales apoyan a las unidades compartiendo los recursos disponibles, como la infraestructura,
los grupos cautivos o los grupos de personas con algún grado de vulnerabilidad.
En cuanto a los temas tratados, se recomienda para futuras intervenciones considerar la
incorporación de la temática sobre la prevención en el consumo de tabaco, ya que diversos
estudios han comprobado su relevancia dentro de los programas de estilos de vida saludables,
por su efecto positivo sobre la salud cardiovascular, por su relación con las muertes atribuibles
al consumo, por el efecto acumulativo en la vida al consumir cigarrillos, por las tasas de
mortalidad asociadas y por considerarse una prioridad política de control o vigilancia en salud.
Adicionalmente, en futuras intervenciones debe reforzarse lo que representa el componente de
adherencia al cambio en el estilo de vida, que comprende la motivación individual a continuar
con las conductas saludables aprendidas y contar con la convicción del beneficio en la salud
asociado a las nuevas prácticas o a las modificaciones realizadas para mejorar su calidad de
vida. De esta forma, se estaría fortaleciendo la participación en los procesos educativos
desarrollados y se crearía una necesidad por mejorar las prácticas en salud, teniendo presente
que los resultados alcanzados realmente son positivos, los cuales van apareciendo desde el
mediano hasta el largo plazo.
Para alcanzar mejores resultados en el largo plazo en relación con los cambios de las conductas
saludables promovidas durante cinco años, es importante que las áreas de salud consideren
brindar monitoreos o refuerzos educativos con la población. Dicha acción permitiría mantener
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