los familiares y amigo capturados tendrán que responder por los crímenes
de secuestro, abuso sexual y tortura.
Según el informe de la policía se determinó que la tortura hacia el victimario
se desarrolló el día 22 de marzo, “El agresor contactó a la menor para exigirle
que debía tener relaciones sexuales a cambio de no publicar sus fotografías
al desnudo en las redes sociales, acto que es denominado 'Sextorsing'. La
niña de 12 años en medio de la presión optó por acceder a las pretensiones
de su victimario”, señaló la Policía de La Guajira.
Se puede decir que en esta ocasión tanto la justicia como la propia
comunidad quedó alterada por la noticia que involucra a esta familia, ya
que nunca demostraron un comportamiento violento ni poseían
antecedentes judiciales.
Los jóvenes, en especial las niñas, deben ser muy cuidadosos por medio de
las redes, ya que esto les puede ocasionar diferentes consecuencias a nivel
físico y psicológico, los casos relacionados con la sextorsión son demasiado
comunes en la población adolescente del país, por enviar una foto estamos
perjudicando nuestra vida a futuro, nos estamos arruinando posibles
oportunidades en el ámbito social, por lo tanto debemos pensar muy bien si
tomamos la decisión de enviar una foto o video provocativo.
La segunda problemática que se puede desarrollar en este caso es la
decisión que toman los familiares de no dar aviso a las autoridades para
hacer la denuncia correspondiente y así seguir el conducto regular de
determinado caso, es entendible que la fe en la justicia colombiana este tan
deteriorada hasta tal punto de no tomar en cuenta a la policía para
solucionar un problema, a pesar de que es difícil restaurar la confianza en la
justicia debemos colocar una denuncia ante las autoridades porque es la
manera más fácil de provocar la captura del agresor.
Viviana Quintero, integrante de Red Papaz afirma que las cifras de abuso
infantil son preocupantes, ya que solo en 2017 fueron impuestas 9.000
denuncias y entre ellas 5.200 son sobre abuso sexual en niños, también