l axioma martiano: “Hombre es más
que blanco, más que negro, más que
mulato”, debe ser completado. José
Martí concluye su expresión apodíctica así:
“Dígase hombre y ya se habrán dicho todos
los colores”. Este panel se propuso poner
énfasis en el término hombre, en su concepción, no antropológica, sino humanista, que
es la visión que subyace y da sentido ético a
la expresión martiana. Todo humanismo supone visibilidad de lo propiamente humano.
Y no hay visibilidad donde no hay instituciones. La primera de ellas es precisamente la
palabra, que fija, da concepto y describe,
pero también encubre.
E
centros de convenciones y barrios emergentes como zona franca de negocios. Ciudad de
fronteras y exclusiones, pues es el mundo
que desconoce al otro: La Habana Sur, el
bajo vientre de la ciudad. Es La Habana profunda, lejos de La Habana presentable; un
trozo de ciudad donde las personas enfrentan
la vida con coraje, a menudo desgarrador. En
ella habitan volcanes esperando la erupción.
“Los afrodescendientes en los sectores emergentes de la economía cubana: realidades y
perspectivas”, de Guillermo Duarte, enfocó
el tema desde el pacto político originario de
las élites enemigas durante la guerra de independencia, que sirvió para construir la permanente preterición económica de los afrodescendientes en Cuba. Y Manuel Cuesta
Morúa, en “La institucionalización del mal
en la economía étnica”, se aproximó a la reconstrucción política del modelo extractivo
post-1959 para impedir la creación de aquellas instituciones inclusivas que permitirían
superar la economía étnica negativa heredada.
Nuestro propósito fue develar como el axioma martiano ha servido para encubrir y borrar un problema que consideramos fundamental: su institucionalidad. Borrado institucionalmente de la academia, del debate cultural, de la política, de lo simbólico-creativo y
de las leyes se llega a otro nivel de institucionalidad no institucionalizada en los amagos del debate cubano: la miseria social de la
raza.
El panel concluyó con la presentación video
“El precio del desdén”, de Eric Toledo y
Surelys Vega. Las imágenes del desmoronamiento habitacional y del entorno social, así
como sus consecuencias, expresadas a través
de testimonios en una de las zonas periféricas
de La Habana, El Moro de Mantilla, son muy
reveladoras e ilustrativas del resto de los
temas tratados.
Así, “Palabra dada, palabra tomada” de Kenya Dworkin y Méndez estableció la relación
directa entre el autocontrol y control impuesto sobre el tema del racismo por conocidos
novelistas decimonónicos e intelectuales
contemporáneos de ambas razas en Cuba.
“Desigualdades desde otras Postales Habaneras” de Juan Antonio Madrazo Luna, abordó
a través de la fotografía esos contrastes observables V