Identidades No 5, Abril, 2015 | Page 144

l axioma martiano: “Hombre es más que blanco, más que negro, más que mulato”, debe ser completado. José Martí concluye su expresión apodíctica así: “Dígase hombre y ya se habrán dicho todos los colores”. Este panel se propuso poner énfasis en el término hombre, en su concepción, no antropológica, sino humanista, que es la visión que subyace y da sentido ético a la expresión martiana. Todo humanismo supone visibilidad de lo propiamente humano. Y no hay visibilidad donde no hay instituciones. La primera de ellas es precisamente la palabra, que fija, da concepto y describe, pero también encubre. E centros de convenciones y barrios emergentes como zona franca de negocios. Ciudad de fronteras y exclusiones, pues es el mundo que desconoce al otro: La Habana Sur, el bajo vientre de la ciudad. Es La Habana profunda, lejos de La Habana presentable; un trozo de ciudad donde las personas enfrentan la vida con coraje, a menudo desgarrador. En ella habitan volcanes esperando la erupción. “Los afrodescendientes en los sectores emergentes de la economía cubana: realidades y perspectivas”, de Guillermo Duarte, enfocó el tema desde el pacto político originario de las élites enemigas durante la guerra de independencia, que sirvió para construir la permanente preterición económica de los afrodescendientes en Cuba. Y Manuel Cuesta Morúa, en “La institucionalización del mal en la economía étnica”, se aproximó a la reconstrucción política del modelo extractivo post-1959 para impedir la creación de aquellas instituciones inclusivas que permitirían superar la economía étnica negativa heredada. Nuestro propósito fue develar como el axioma martiano ha servido para encubrir y borrar un problema que consideramos fundamental: su institucionalidad. Borrado institucionalmente de la academia, del debate cultural, de la política, de lo simbólico-creativo y de las leyes se llega a otro nivel de institucionalidad no institucionalizada en los amagos del debate cubano: la miseria social de la raza. El panel concluyó con la presentación video “El precio del desdén”, de Eric Toledo y Surelys Vega. Las imágenes del desmoronamiento habitacional y del entorno social, así como sus consecuencias, expresadas a través de testimonios en una de las zonas periféricas de La Habana, El Moro de Mantilla, son muy reveladoras e ilustrativas del resto de los temas tratados. Así, “Palabra dada, palabra tomada” de Kenya Dworkin y Méndez estableció la relación directa entre el autocontrol y control impuesto sobre el tema del racismo por conocidos novelistas decimonónicos e intelectuales contemporáneos de ambas razas en Cuba. “Desigualdades desde otras Postales Habaneras” de Juan Antonio Madrazo Luna, abordó a través de la fotografía esos contrastes observables V