donde jugar en concordancia con las
nuevas realidades: el arte en efecto metafórico, simulador, ambivalente; la
institución, pragmática, menos pugnante
y más cortés. Los artistas, con la genuina complejidad del tropo y la metáfora,
los laberintos y las encrucijadas, reflexionan sobre el universo erótico, filosófico, vivencial, e histórico, con la convicción de los inteligentes y los sabios:
la prudencia. Para los especialistas, son
el grupo de los cínicos.
La metáfora es un recurso tropológico
que permite comentar o abordar, desde
zonas de naturaleza ambigua o indirecta, tópicos de interés. Los paralelos metafóricos crean áreas de ambivalencias,
travestismos, carnavalizaciones, recursos que permiten hacer inferencias,
romper con lo enfático y apoderarse de
sutilezas para enaltecer una diversidad
de perspectivas en la comunicación artística.
A partir de entonces que al nuevo arte
cubano le resultaría difícil desprenderse
de las realidades desde las cuales se
originan temáticas que abordan el deterioro del entorno físico, medioambiental
y social; las marginaciones, el fenómeno migratorio y el papel de su legitimidad internacional; los problemas del
individuo desde su situación cotidiana,
reto permanente para el artista y las
expresiones que buscan el encuentro y
la confrontación dialógica, abierta y
plural con la identidad de lo cubano
condicionada por la situación geográfica.
Este elemento determinante, más allá de
cualquiera de las problemáticas conceptuales de sus contenidos, sigue presente
en las representaciones alegóricas de
una realidad vernácula.
Otro evento marcaría un nuevo giro
discursivo, que devendría tema obsesivo
de los artistas reconocidos y emergentes: “El éxodo de los balseros en 1994”
y el malecón, con la imagen síntesis del
problema, bautizados por el crítico Gerardo Mosquera como “la mala yerba”
por su capacidad de subsistir en condiciones adversas, desarrollarán una obra
que apunta hacia numerosas circunstancias que germinaron desde los problemas socioculturales acumulados y con
todas sus implicaciones. Aunque su
proyección puede ser universal, regional
o local, es parte consustancial de esas
difíciles circunstancias en las cuales
tiene que vivir y expresarse el artista a
través de la proyección de sus sentimientos, sin que ello signifique desapego a sus raíces e historia.
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