Identidades No 5, Abril, 2015 | Page 108

recurrentes entre los afroporteños. Dentro de lo cultivado como tradición, el candombe es la expresión más alta, aunque hubo y hay otros géneros anteriores y posteriores en el tiempo. Asimismo tienen canciones de carnaval, para velorios de angelito y de adulto, juegos infantiles, arrullos… Esta vida musical familiar tiene su dimensión social en entidades propias, que durante los dos últimos siglos fueron las “naciones” o “sitios de nación”7, el “tambor”, las “sociedades carnavalescas” —o simplemente “comparsas”— y las sociedades de ayuda mutua, culturales, laborales y políticas (Cirio 2009b). La memoria contemporánea afroporteña conserva mayores recuerdos del Shimmy Club, que fue reciente foco de protesta. Fundado en 1882 por Alfredo Núñez con el propósito de dar bailes para la comunidad, no pareció disponer de sede, a diferencia de otras entidades propias, sino que alquilaba salones para sus bailes, que se daban en fiestas patrias, el Mi-Carême, o para agasajar a alguna personalidad afro extranjera, pero sobre todo para el carnaval. Desde fines de los 20 hasta ca. 1978, los bailes tuvieron como sede invariable la Casa Suiza. Fue tal el vínculo del Shimmy Club que los concurrente habituales convirtieron ambos nombres en sinónimos. Si bien nació como entidad exclusiva para afroporteños, desde los 50 el Shimmy Club fue abriéndose a otras clientelas, incluyendo la blanca. La dinámica del carnaval en la Casa Suiza partía de que aquel se celebraba en fecha variable, de fines de enero a principio de marzo, según el año, y a tal efecto se elegían entre 5 y 8 noches. El baile formal tenía lugar en el salón principal de la planta baja, amenizado por dos orquestas: una de tango y otra de jazz/característica/tropical, según la época, por períodos de 45 minutos de baile y 45 de descanso para la orquesta. Luego de transcurrir estos últimos, el salón tendía a menguar su concurrencia en favor de la terraza y, sobre todo, del sótano, donde funcionaba el bufé. Aquí ocurría el episodio trascendental de la vida afroporteña propiciado por el Shimmy Club: el baile del candombe porteño y la rumba abierta. Muchas familias llevaban sus tambores, que tocaban por turnos. A diferencia del vocal-instrumental practicado en las casas, aquí era básicamente instrumental. Casi la totalidad de la memoria oral y las fotos se centran en este ámbito subterráneo, locus privilegiado generador, difusor y afirmador de la identidad. No hay concierto de opinión sobre cuándo cerró el Shimmy Club, aunque parece que fue hacia 1978. En cuanto a las razones hay varias respuestas, siendo la más común el alto costo de vida entonces, amén de la prohibición del carnaval por los militares en 1976. Con todo, el Shimmy Club vivió unos carnavales más, pues sus organizadores volvieron a la vieja práctica inicial del nomadismo festivo, pero esta modalidad no prosperó, porque la concurrencia ya estaba ligada con afecto inquebrantable a la ubicación y disponibilidades de la Casa Suiza. Pese a su disolución, pasado mucho tiempo el Shimmy Club tuvo unas noches más de actividad. En los primeros años del siglo XXI la Asociación África Vive (ONG afroporteña creada en 1997) alquiló la Casa Suiza para un par de bailes. La disolución de esta entidad en 2005 por la Inspección General de Justicia impidió continuarlos. La última vez que se reunieron allí, en 2005, fue para el documental Negro che, los primeros desaparecidos (Dir. Alberto Maslíah, 2006), pero el escaso conocimiento de los productores sobre el tema tornó la película en virtualmente no representativa para los afroporteños. Al ordenar el repertorio vigente (un centenar de obras) en perspectiva diacrónica, obtuve cuatro grupos denominados tentativamente y solo con fines 108