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Arte e Identidad
El renacer del islam
en Cuba
Iris Ruiz
Artista escénica
La Habana, Cuba
¡Oh mar! ¡Oh mar! ¡Devuélveme mi
perla!
José Martí
U
n impresionante mural se
erige ante nuestros ojos si
somos capaces de ver la
pluralidad, riqueza y complejidad
identitaria que caracteriza a la nación
cubana desde su conformación hasta la
actualidad. Me dedicaré a uno solo de
los
mosaicos:
las
comunidades
islámicas, a través de una aproximación
a sus prácticas sociales, religiosas,
políticas y económicas.
Amerita un análisis profundo la realidad
que se está apreciando en la actualidad
cubana con respecto al islam, sin las
circunstancias difíciles y violentas de
otros lugares del planeta, pero con otras
dificultades y problemáticas que van
desde la falta de mezquitas, las fallas en
el suministro de alimento halal, la
necesidad de reforzar la comunicación y
la urgencia de ampliar y ahondar en el
conocimiento de la religión.
La historia
Desde 1850 llegaban a Cuba emigrantes
árabes del Líbano, Siria y Palestina,
sometidos
entonces
al
Imperio
Otomano. Se calcula que hasta 1900
entraron más de dos mil y esta
inmigración se incrementó hasta
totalizar los unos 34 mil, repartidos por
toda la Isla. En La Habana los mayores
asentamientos afloraron en las calzadas
de Monte y Jesús del Monte por sus
condiciones favorables a la actividad
comercial, pero también se fomentó una
comunidad libanesa de consideración en
el reparto Santa Amalia, municipio Diez
de Octubre. Hacia 1905 comenzaron a
instituirse sociedades árabes —21 en
total— y en abril de 1979 se fundó la
Unión Árabe de Cuba (UAC) con sede
en Paseo del Prado 256-258 y propósito
declarado de promover "la unidad, la
identidad y la cultura".
De 50 mil árabes y sus descendientes
residentes
en
Cuba
—según
estimados— 25% están afiliados a la
UAC, pero la práctica consuetudinaria
del islam se circunscribe a unos 3 mil,
que arroja un musulmán por cada 3,600
cubanos que no necesariamente tienen
que ser árabes o descendientes de árabes
para ser fieles de esta religión.
A principios de los 90 del pasado siglo,
unos pocos escritos destacaron la
presencia de cierta comunidad de
creyentes musulmanes en Marianao,
que comenzó a reunirse para las
oraciones del viernes (Yumu’ah) y otras
actividades en casa de Pedro Lazo
Torres. Tal espacio se denominó
Mezquita La Piedad.
El IV Cuarto Congreso del Partido
Comunista de Cuba (1991) acordó que
los religiosos pudieran militar en él. Al
año siguiente se introdujeron dos
enmiendas constitucionales importantes.
El artículo 8 sobre los “Fundamentos
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