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una nota. Gracias a la visita del mandatario estadounidense, mucha prensa del mundo libre estuvo interesada en conocer sobre la realidad cubana, los presos políticos, la represión contra las Damas de Blanco y otros pacíficos defensores de los derechos humanos; antes, durante y después de la visita, el régimen castrista, asustado por el incremento del descontento popular y de las protestas públicas, incrementó la represión. Esto nos afecta y ocupa. Tuve que atender a decenas de activistas que me estuvieron visitando en nuestra sede en la capital. No siempre puedo llegar a La Habana y a otras provincias; la policía política me detiene y devuelve a la fuerza a mi ciudad muy a menudo. El viernes 25 regresé a Santiago de Cuba y decenas de miembros, colaboradores y simpatizantes de nuestra organización me esperaban ansiosos. Querían conocer cómo había sido nuestra reunión con el carismático presidente de la nación que más admira nuestro pueblo. El sábado salí temprano con decenas de activistas de la UNPACU a reclamar la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos. Fuimos detenidos más de ciento cincuenta. Hay quienes erróneamente opinan que el incremento de la represión tiene que ver con el cambio de política del gobierno de EE. UU. Hacia el régimen de los Castro y no es así. La represión aumenta porque el descontento del pueblo y el activismo prodemocrático crecen. Ni la política de Obama ni la de nadie desde el exterior ponen fin a la represión de la dictadura, a menos que sea con una invasión militar y esto ninguna persona de bien lo quiere. Solo el pueblo cubano puede poner fin a la tiranía; la política y la visita del presidente norteamericano nos ayudan en nuestra lucha. De la visita muy poco queda por decir, mucho se ha dicho ya. Escuchando las opiniones de muchos compatriotas y la repercusión a nivel mundial, teniendo en cuenta el momento que vive nuestra patria, resumiría que es la más importante e impactante visita que hemos tenido en Cuba. A casi una semana, en un pueblo que consume casi todo su tiempo y energías en luchar por la inmediata subsistencia, muchos buscan los videos sobre la conversación y el posterior encuentro de Obama con el popular personaje humorístico Pánfilo y sobre la reunión del presidente solidario con trece miembros de la oposición pacífica interna. Muchos comentan el nerviosismo y el ridículo de Raúl Castro ante la pregunta sobre los presos políticos que le hiciera un periodista de la CNN. La ya alta popularidad de Barack Obama en Cuba se multiplicó durante sus tres días en nuestra hospitalaria nación. En cambio, hasta los pocos verdaderos partidarios de Raúl Castro se sienten molestos por lo mal que lució. El discurso de Obama estuvo a la altura de lo que esperaban millones de cubanos. Mujeres y hombres que estamos convencidos de que la democratización de nuestra patria es responsabilidad de los cubanos, pero que agradecemos siempre la solidaridad, que es de vital importancia para los pueblos que luchan por su libertad. Si otros políticos del mundo libre, de América Latina y Europa, hiciesen algo parecido a lo hecho por Obama durante su visita a Cuba, el ánimo del pueblo cubano y sus esperanzas en un futuro mejor fuesen muchísimo mayores. Un sicólogo amigo me dijo:“ Un discurso inteligente, constructivo, solidario. Tocó el corazón de la mayoría de nuestro pueblo”. El encuentro que trece miembros de la sociedad civil independiente tuvimos con Obama el martes 22 duró una hora y cuarenta y cinco minutos. Fue un gesto muy solidario para con quienes luchamos por una Cuba democrática, justa y próspera. Nos escuchó con mucho respeto y atención; pronunció sinceras palabras de elogio para quienes sufrimos constante represión y acoso por luchar por el respeto a los derechos humanos. Los invitados expre-
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