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groso de 1989 con su ola de revoluciones pacíficas y democráticas que cambiaron radicalmente la faz política de Europa Central y del Este. Los procesos diplomáticos alrededor de la Cuba actual convocan exactamente a la misma estrategia. La oposición democrática cubana parece estar consciente de ello y dan múltiples señales alentadoras de que está lista para salir al ruedo internacional como un cuerpo político suficientemente coherente y organizado para comunicarse eficazmente, dar a conocer su propia versión de la transición, comentar sobre las ofertas que están sobre la mesa y someter sus propias opciones a la consideración de diplomáticos y expertos gubernamentales. Lo que se necesita ahora es el claro compromiso de los diplomáticos estadounidenses y europeos para no solo "volver a comprometer" al gobierno de Cuba, sino también dar participación activa, de manera creativa y en el "espíritu de Helsinki" a la sociedad civil cubana, escuchar sus argumentos y llevarlos al proceso de negociación con aquel gobierno. 7. Resumen conclusivo A pesar de la resistencia obstinada del gobierno cubano, hay signos de esperanza este año de que el espíritu de Helsinki está despertando en el contexto cubano. La negociación entre la UE y Cuba sobre un nuevo tratado bilateral es seguida de cerca por el Parlamento Europeo. En Berlín se organizó la conferencia ¿Quo Vadis Cuba?, que atrajo muy buena atención y dio la oportunidad a un grupo representativo de la oposición democrática cubana para que enviar su mensaje. Aumenta gradualmente el nivel de conciencia de qué está en juego en la dimensión transatlántica de la cuestión cubana. ¿Hay espacio aquí para algún tipo de cooperación o coordinación entre los EE. UU. y la UE en sus procesos de colaboración con el gobierno de Cuba? Por ejemplo, ¿puede abrirse esa cooperación y coordinación en el diálogo sobre los derechos humanos y la asistencia y el apoyo político a la oposición democrática? En todo esto se va ganando poco a poco más terreno y más atención, pero la mayor parte del trabajo queda por hacer. La "polis paralela" cubana que forman las personas de la isla y el exilio parece estar muy consciente a este respecto y más determinada que nunca para seguir impulsando la transición a la democracia. Cabe esperar que sus partidarios y amigos internacionales oigan esta llamada y ayuden —inspirados en el espíritu de Helsinski, que cambió Europa— a los valientes demócratas cubanos en su esfuerzo continuo para romper finalmente con lo último que queda del Muro de Berlín. 77