IDENTIDADES 1 ESPAÑOL IDENTIDADES 6 ESPAÑol | Page 140
IDENTIDADES, LA
DEMOCRACIA QUE VIENE
LLEGANDO
José Hugo Fernández
T
odavía
no
se
ha
reparado
suficientemente en el punto de giro
que está marcando hoy la revista
Identidades, al llevar a los lectores cubanos
de todas las regiones del país sus contenidos
antirracistas y antidiscriminatorios en suma.
Una publicación con su perfil, especializada
por la línea editorial y por la competencia
profesional de sus realizadores, pero
pensada y escrita desde la primera hasta la
última letra para el lector común, para
aquellos estratos donde más corrientemente
se ceban y a la vez prosperan las
discriminaciones, constituye no sólo un
suceso editorial sin precedentes para nuestra
historia en el último medio siglo. También
representa un fenómeno político, la señal de
que, gústele menos o más al gobierno,
corren ya en el país aires auténticamente
democráticos pujando por descontaminar la
plúmbea atmósfera totalitarista.
En este último detalle debiéramos buscar el
motivo de la aceptación popular que ya se
manifiesta en torno a la revista Identidades,
desde el oriente hasta occidente. Sus páginas
son un adelanto de la democracia que se nos
avecina y que, por más que sea enturbiada y
demorada mediante todo tipo de artimañas,
ha comenzado a emitir señales.
Y es claro que las señales no podrían ser
más obvias en el caso de esta revista, en
tanto nos muestra algo muy elemental, pero
en lo que no pensamos debidamente durante
decenios, a saber: que no es posible, ni
siquiera serio, proponerse combatir con
eficacia las discriminaciones sin haber
eliminado antes prejuicios ideológicos y
estructuras políticas que son en sí mismas
discriminatorias y enemigas de toda
emancipación.
El público cubano, por más que se diga otra
cosa, apenas lee ya las publicaciones
periódicas. Por un lado, están los diarios
“noticiosos”, que se han pasado toda una
vida diciendo lo mismo y aun de la misma
forma. Repetir que se han convertido en el
sustituto ideal del papel sanitario es ya un
lugar común, de dudoso gusto, pero en todo
caso la ordinariez no procede de la
afirmación ni del hecho que describe, sino
de las causas del hecho en sí. Por otro lado,
están las revistas especializadas o de género,
que se hermanan por un rasgo afín,
curiosamente a la medida para dar
cumplimiento al dictamen de Nietzsche:
“Enturbiar el agua para que parezca más
profunda”.
Sea por las razones que fueren, las revistas
especializadas en temas de discriminación
racial o de otra índole que han estado
circulando aquí, se limitan a la hora de
penetrar con la pertinente hondura en el
drama de los discriminados y en la historia
que sobre éste pesa. Las prevenciones
ideológicas y los compromisos políticos
conf orman un verdadero yugo con el cual
cargan, al parecer sin remedio, desde su
propio nacimiento. Igualmente limitan su
140