Trinidad del Arte
David Escalona Carrillo( David D’ Omni)
Artista plástico y de la música( Rap-Hip-Hop) La Habana, Cuba
Embellecer y crear son cualidades hermanas de cáscara y esencia. Existe una trinidad en el arte: belleza, creación, unión entre belleza y creación
Para embellecer se necesita talento; para crear, inspiración: para unir belleza y creación, genio. Todo artista se mueve en esta trinidad. Algunos embellecen, otros crean y rara vez aparece un genio que rosa con la locura o se arriesga a la hoguera. No siempre que se embellece se crea y la belleza porta la cualidad de ser estereotipada. No siempre que se crea se embellece; se puede observar a gran parte de los que crean nadando en conceptos y carentes de hermosura. Ambas son experiencias válidas y necesarias, ambas pueden pulsar una cuerda en el alma, pero sin trinidad podíamos llamarle artesanía, ciencia, civilidad, política o deporte. El arte es grandioso, total y poderoso, cuando nace como un grito sincero del alma y no pretende, no teme y asombra con majestuosa rareza; es banal, hueco y estéril cuando pretende, teme y no asombra. Por eso es difícil encontrar arte en lugares con tendencias homogéneas y excesos de control, donde el populismo prevalece disfrazado de moda, partido o religión. Cierta tristeza me acompaña cuando observo la obra de artistas que, además de talento, acarrean genio, pero lo ocultan por temor o conveniencia y atentan contra todo lo que se nombre Arte. Cierto dolor cercano a ser herida me acompaña cuando verdaderos artistas caen en garras de la censura por hacer muestras de coraje real y levantan alto el nombre del arte. Cierta apatía y sordera involuntaria me acompañan cuando me rodea algo que, mal llamado arte, adula a los gobiernos, se autocensura, incita al patriotismo desmedido y a la separación, se clona una y otra vez para exaltar apetitos insaciables, es homogéneo y, por supuesto, no nace, sino que es producto de la imitación o cumple órdenes. Gran placer y profundo agradecimiento a la esencia de la vida me acompañan cuando puedo disfrutar de verdadero arte, sincero y valiente, irreverente y propositivo, raro y silvestre, trascendente y ascendente, libre y libertador. Somos seres lingüísticos y necesitamos nombrar las cosas a pesar de la relatividad. Hago esta salvedad para no poner límites a lo que es belleza, creación o unión entre ambas, pero creí justo exponer esta trinidad porque el autoritarismo, la censura y la autocensura van calando profundo en nuestras culturas y hacen necesario aclarar que si por conveniencia o temor a presidentes, productores, editores, críticos, líderes religiosos, partidistas o instituciones de cualquier tipo, la obra no nace de adentro, no es inspiración ni embellece con total libertad formal o conceptual, no es otra cosa que un maquillaje de payaso antes que arte y seguirá embruteciendo y homogenizando a los pueblos por los siglos de los siglos, amén. Cuando la trinidad del arte se cumple, el camino se acorta, el sufrimiento de
114