IDENTIDADES 1 ESPAÑOL IDENTIDADES 5 ESPAÑOL | Página 133

“Venezuela is not a threat, we are hope… Obama repeal the executive order” (“Venezuela no es una amenaza, somos esperanza… Obama, deroga el decreto”). Con este mal pronunciado mensaje, que cualquiera hubiese pensado que se trataba de una broma, el presidente bolivariano sigue demostrando la improvisación de su gobierno. Ante un tema que merece la mayor seriedad posible: que de Obama declarara a Venezuela como amenaza a la seguridad, la respuesta de Maduro se tradujo en un show que no hace más que seguir avergonzando al pueblo venezolano, que clama por un cambio rotundo y no soporta la mala gestión de su presidente frente a la crisis que vienen padeciendo desde hace algún tiempo. El problema no radica en que Maduro no sepa hablar inglés, sino en su actitud cantinflesca frente a una situación que involucra a un pueblo entero, agredido por el oficialismo a través de la censura, múltiples violaciones de derechos humanos y el encierro de algunos líderes de oposición, silenciados por considerarse “enemigos del proyecto bolivariano”. Hasta el momento, los pronunciamientos y actos del presidente venezolano no han demostrado ser coherentes en el contexto actual de buenas relaciones que están construyendo los gobiernos del continente americano. Se puede tener absoluta certeza de que la mentira y el engaño no están contemplados dentro del primer elemento del diálogo. Entre tanto, agentes de buena competencia lingüística parece haber tenido las conversaciones Cuba-Estados Unidos y gobierno colombiano-FARC, pues los avances en sus propósitos han sido significativos. Por primera vez en mucho tiempo se evidencia una exposición de argumentos acorde a las necesidades de las partes, cuya acción está incentivada, entre otros aspectos, por la expectativa que siembra en sus ciudadanos los mientras que como situación cargada de tensión está el reciente decreto presidencial de EE. UU. que declara a Venezuela como amenaza a la seguridad nacional e impone sanciones a siete funcionarios. Además de asociarse aquí el “diálogo” con situaciones de talante político, la exposición de este tema constituye una invitación a comprender su importancia, pues si hay algo que debemos tener claro como comunidad latinoamericana es que la estabilidad social y la paz debemos empezar a construirlas desde casa, expresando nuestras ideas con respeto y escuchándonos con tolerancia. La capacidad de diálogo nos define y más allá de brindar estabilidad, conlleva a la prosperidad. La Real Academia Española define “diálogo” como “plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”, a lo cual se debe agregar que no sólo constituye la práctica de la mediación, sino ante todo el ejercicio mismo de la razón. La obra “Diálogo Platónico” constituye un referente importante para comprender algunos elementos del concepto: la competencia lingüística y la voluntad de participación para llegar a un acuerdo. La competencia lingüística se relaciona con la habilidad para exponer ideas, argumentos o proposiciones de manera coherente y prudente. Frente a este elemento, se ha observado cómo algunos mandatarios del continente americano han tenido dificultades en la configuración, pues sus argumentos y expresiones distan mucho de la coherencia y la prudencia. Muchos han sido los integrantes de dicha lista, pero el protagonista actual es el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. “Venezuela is not a Trit. We ar joop… Obama ripil de sukit order”, balbuceó Maduro cuando intentó enviar hace algunos días un mensaje vía televisión a Washington, que decía en realidad: 133