I Edición Senderos didácticos: Las tres grandes presas La ruta de las tres Grandes Presascorregido. CEP ( | Page 5
VEGETACIÓN
Antes de la conquista, las cumbres meridionales de la isla, así como las zonas
más altas de las medianías del suroeste, estaban pobladas por extensos pinares de los
que actualmente sólo quedan restos en el Pinar de Pajonales. Esta desaparición del
bosque, debido a la sobreexplotación humana, transformó el paisaje de forma muy
drástica, dejando las laderas de la isla casi peladas, y favoreciendo el avance del
matorral y otras especies características del piso basal, como por ejemplo la tabaiba
amarga (Euphorbia obtusifolia), que se adapta fácilmente a esta zona. La mayor parte de
los pinos que encontramos en la actualidad por esta zona suroeste de Gran Canaria
proceden de las repoblaciones que se iniciaron a mediados del siglo pasado, siendo el
pino canario (Pinus canariensis) la especie escogida preferentemente para esta tarea.
Entre la vegetación que actualmente podemos encontrar está el sotobosque del
pinar, formado sobre todo por: escobón (Chamaecytisus proliferus) y jaras (Cistus
symphytifolius); y otras especies como son la retama amarilla (Teline microphylla), mato
de risco o lavanda (Lavandula canariensis), tajin astes (Echium decaisneii y E.
onosmifolium), verodes (Kleinia neriifolia), verol (Aeonium percarneum y A.
sedifolium), cardón de yesca (Carlina canariensis), romero canario (Campylanthus
salsoides), dama (Schizogyne sericea), salvia común (Salvia canariensis), tedera
(Psoralea bituminosa) y también vestigios de los palmerales (Phoenixcanariensis) que
poblaban las cabeceras de los barrancos, como el que se encuentra en la cabecera de la
presa de Soria. Encontramos también algunas especies introducidas por el hombre como
son la pita (Agabe americano) y tunera (Opuntia ficusindica), el almendrero (Prunus
amygdalus), que tuvo cierta importancia económica en distintas zonas de la isla por la
recogida de la almendra, aunque en la actualidad el papel agrario ya no es significativo,
pues el cultivo del mismo está abandonado, juega un gran papel desde el punto de vista
paisajístico y cultural, por ejemplo con las fiestas que se celebran tanto en Tejeda como
en Valsequillo con su nombre.