un salón mediterráneo como en uno moderno o rústico. El blanco no compite con el espacio: lo ilumina, lo ordena visualmente y permite que sean las texturas, los objetos y las personas quienes cuenten la historia del salón. Esa versatilidad permite renovar la decoración cambiando textiles o mobiliario auxiliar, sin necesidad de sustituir la pieza central.
Más luz, más amplitud
Uno de los grandes atractivos del sofá blanco es su efecto óptico: al ocupar una superficie amplia, ayuda a que el salón se perciba más abierto y luminoso, algo especialmente útil en espacios pequeños o con poca luz natural.
El tono correcto y el tejido adecuado
No todos los blancos funcionan igual. Se recomienda evitar los tonos demasiado fríos,
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