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El nacimiento de un ícono
La conquista silenciosa
En el universo del diseño de objetos, pocas piezas logran trascender su época para convertirse en íconos atemporales. La lámpara Nesso es una de esas excepciones brillantes que, nacida en los revolucionarios años 60, hoy resurge con fuerza en los espacios más vanguardistas del siglo XXI.

El nacimiento de un ícono

La historia de Nesso comienza en 1965, cuando el diseñador Giancarlo Mattioli y el Gruppo Architetti Urbanisti Città Nuova respondieron al llamado creativo de Artemide y la revista Domus. Su propuesta no solo ganó el concurso, sino que definió una nueva era en el diseño de iluminación. La lámpara emergió en pleno apogeo del movimiento pop, cuando el mundo del diseño experimentaba con formas orgánicas, materiales sintéticos y una estética que desafiaba las convenciones tradicionales. El diseño de Nesso rompió moldes desde su concepción. Su silueta curvada, que evoca tanto una forma fúngica como contornos corporales femeninos, se materializó mediante una técnica revolucionaria: el moldeado por inyección de resina ABS. Este proceso industrial permitió crear una pieza uniforme, resistente y sorprendentemente elegante, democratizando el acceso al buen diseño.
En un mundo saturado de productos desechables, esta pieza sesentera nos recuerda que la verdadera innovación combina forma, función y belleza de manera indivisible.

La conquista silenciosa

Décadas después de su debut en el Salone del Mobile de Milán, Nesso ha experimentado un renacimiento extraordinario. Su presencia en museos como el MoMA certificó su valor artístico, pero su verdadero triunfo está en las calles, departamentos y estudios creativos de todo el mundo. La lámpara ha encontrado su hogar perfecto en la estética contemporánea que busca referencias vintage sin sacrificar funcionalidad. Sus 54 centímetros de diámetro y su característica hendidura central la convierten en una escultura lumínica que transforma cualquier ambiente. La luz que proyecta es tanto directa como difusa, creando atmósferas íntimas que invitan a la contemplación y al trabajo creativo.
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