La entrada perfecta es más que un espacio de paso.
Si el recibidor está abierto al resto de la casa, la continuidad es fundamental. Mantener la misma gama de colores y materiales para que todo fluya resulta esencial. Una consola del mismo tono que el salón o una balda con percheros integrados refuerzan esa sensación de unidad.
Texturas y profundidad La mezcla de materiales aporta carácter incluso en entradas pequeñas o poco luminosas. Combinar madera, metal y espejo crea profundidad visual. El espejo, además, multiplica la luz y amplía visualmente el espacio, convirtiéndose en un aliado indispensable para recibidores con limitaciones de tamaño o iluminación natural.
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