Una transformación necesaria
Un espacio cultural vivo
Una transformación necesaria
Durante décadas, el espacio permaneció relativamente inadvertido, con murales que no invitaban al público a cruzar sus puertas y una historia que parecía reservada únicamente para quienes conocían su existencia. Sin embargo, en 2012, una intervención arquitectónica liderada por Frida Escobedo transformó radicalmente su relación con el entorno urbano. La intervención rediseñó la fachada creando una gran explanada rematada por dos murales monumentales que exhiben los característicos colores rojo, anaranjado y negro de Siqueiros. Esta apertura visual invita ahora a los transeúntes a descubrir lo que se resguarda al interior, rompiendo con la hermeticidad que caracterizaba al barrio.
Un espacio cultural vivo
Desde su reapertura como institución pública, La Tallera se ha consolidado como una de las dos sedes del Proyecto Siqueiros, junto con la Sala de Arte Público en la Ciudad de México. El espacio alberga exposiciones que exploran tanto el sitio concebido por el muralista para producir sus proyectos como diversas actividades culturales dirigidas a la comunidad morelense. La relevancia de La Tallera trasciende su programación actual. Su arquitectura, diseñada originalmente para producir arte y posteriormente adaptada para exhibirlo, estudiarlo y ponerlo en circulación pública, representa un testimonio vivo del legado de Siqueiros y su visión del arte como motor de transformación social.
Cuenta con una exhibición permanente de murales de
Siqueiros, además de un programa de exposiciones temporales, visitas guiadas y talleres.
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