Pharrell Williams, director creativo de la firma, la diseñó en colaboración con el estudio de arquitectura japonésNot a Hotel.
Entre los elementos más llamativos se encuentra una tumbona octogonal verde con líneas escarpadas que, según Louis Vuitton,“ sirven de homenaje a la mano humana”.
Más que un escenario: un manifiesto
Williams transformó el concepto tradicional de pasarela al construir una vivienda funcional como eje central del desfile. Alrededor del perímetro de la casa se dispusieron terrazas que sirvieron de asientos para los invitados, quienes pudieron contemplar trajes cruzados, blazers de cuero y una sofisticada paleta de tonos tierra que desfilaban ante esta singular arquitectura. La colección jugó con el concepto de“ elegancia retrofuturista”, combinando estampados clásicos como pata de gallo, espiga y cuadros con hilos técnicos, reinterpretando así la figura del dandy moderno para el siglo XXI.
Lujo funcional y experiencia total
El evento incluyó una banda sonora compuesta por temas inéditos con estrenos mundiales de A $ AP Rocky, John Legend y Quavo, además de la primera colaboración entre Williams y Jackson Wang. Los músicos Pusha T y BamBam cambiaron los micrófonos por la pasarela, participando como modelos.“ Al construir una casa funcional como piezaw central del desfile, Pharrell tiende un puente entre el refugio y el estilo, demostrando que el lujo funcional es algo más que lo que vestimos: se trata de cómo habitamos nuestro mundo”, declaró la marca. Esta propuesta confirma la visión disruptiva de Williams, quien desde su nombramiento como director creativo tras el fallecimiento de Virgil Abloh, ha transformado los desfiles de Louis Vuitton en experiencias multisensoriales donde la arquitectura, la moda y la música dialogan para redefinir el concepto de lujo contemporáneo.
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