tos en tejidos y cueros de alto desempeño, una paleta de colores ampliada que dialoga con el interiorismo nórdico actual, y ajustes ergonómicos casi imperceptibles que mejoran el confort sin alterar la silueta. El Amanta de 2026 es, en esencia, el mismo de 1966: bajo, envolvente, con esa curvatura que parece abrazar al cuerpo sin pedirle permiso. Nada sobra, nada falta. En un mercado saturado de novedades efímeras, el regreso del Amanta funciona como un correctivo elegante.
42