de construcción siempre salen del terruño. El terruño siempre manda.
Home & home( H & H): ¿ Cómo funciona realmente el diseño participativo cuando la comunidad y el arquitecto no coinciden? ¿ Quién tiene la última palabra? No es un problema de quién manda, sino de cómo incluyes a todas las voces para que la diversidad genere el proyecto. La estructura del diseño es vertical, sí, pero el chiste es que haya formas de pensar independientes a las que vayas haciendo caso. Lo importante son los procesos. Nuestros clientes nos buscan porque también se han radicalizado en su propia forma de ver el mundo, y eso va generando una comunidad de personas que piensan parecido y que recrean juntas esta idea de una vida no urbana. Hay algo que se ha pedido constantemente y que tiene que ver con los sistemas indígenas de gobierno: hay que hacerles caso, porque llevan ahí todo ese tiempo y no los hemos escuchado. Llega alguien con internet pero que nunca ha caminado el territorio, que no ha intercambiado con las comunidades, y toma decisiones
desde el desconocimiento. Ahorita vivimos un analfabetismo muy particular: gente que tiene la posibilidad de leer y decide no hacerlo. Durante generaciones se buscó la igualdad a través de la lectura. Ahora esa herramienta existe y se omite. Es una falla muy grave.
Home & home( H & H): Su lema es que no hacen nada que comprometa el futuro. ¿ Qué proyecto los sacaría automáticamente de la conversación? No se trata de decir qué sí y qué no. La voracidad del mercado existe, y las personas que no hacen las cosas como las pedimos son, precisamente, las que más necesitan ser sensibilizadas. Nosotros no estamos para enseñar a nadie, pero sí para informar. Quien tiene información empieza a cuidar las cosas por conocimiento, no por obligación. Nuestro manifiesto nos ayuda a definir nuestros límites, pero el objetivo no es excluir: es acompañar un camino que nos va a llevar, afortunadamente, a quitarnos los zapatos y poner los pies en la tierra. Soy académico e investigador, y doy clases desde 1985. Si dejas de dar clases, dejas de aprender. Esa es una parte esencial del diseño: tienes que estar en contacto con la juventud y con sus demandas para hablar el lenguaje del presente. No para estar a la moda, sino para ser eficiente en el momento en que te encuentras.
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