El Corcho: Más que un simple aislante
Bambú: El acero vegetal del futuro
El sector de la construcción se encuentra ante una crisis existencial: consume demasiadas“ proteínas” minerales como hormigón, vidrio y acero, generando un tercio de las emisiones globales. La solución parece estar en adoptar una“ dieta” más equilibrada, incorporando fibra vegetal para reconectar con la naturaleza y reducir el impacto ambiental.
El Corcho: Más que un simple aislante
El corcho ha trascendido su uso tradicional como aislante térmico y acústico para conquistar las fachadas exteriores. El Colegio Reggio en Madrid, diseñado por Andrés Jaque del estudio OFFPOLIN, ejemplifica esta innovación. Su fachada de corcho funciona como“ una gran infraestructura de secuestro de carbono y biodiversidad”, creando condiciones mecánicas e higrotérmicas que favorecen la presencia de musgos, bacterias y algas. Las ventajas del corcho van más allá de lo ambiental: promueve un sistema de producción basado en la preservación de la Dehesa, un ecosistema valioso que permite relaciones de bienestar distribuido, contrastando con las industrias extractivas contemporáneas.
Bambú: El acero vegetal del futuro
Con un ciclo de crecimiento de apenas cuatro años, el bambú se posiciona como el material renovable por excelencia. Sus propiedades constructivas son impresionantes: posee la fuerza de compresión del hormigón y la relación fuerza-peso del acero. Elora Hardy, de la firma Ibuku, lo describe como“ una maravilla de la ingeniería natural” que permite“ aspirar a la abundancia en lugar de conformarnos con la escasez”.
Estos materiales vegetales demuestran que es posible una construcción más limpia y sostenible.
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