Un recorrido sensorial único
El Mokslo Sala trasciende el concepto tradicional de museo. Su recorrido interior expone deliberadamente a los visitantes a las variaciones del clima y las estaciones, convirtiendo la experiencia museística en un viaje sensorial que conecta directamente con los fenómenos ambientales que estudia.
La cubierta: símbolo ecológico y cívico
El elemento más espectacular del proyecto es su cubierta multifuncional. Más que una simple protección, actúa como un ecosistema elevado que incluye vegetación autóctona y plataformas públicas circulares que funcionan como miradores urbanos. Coronando este sistema, un disco superior inclinado de 25 metros de diámetro se convierte en la firma visual del museo. Esta pieza escultórica de 250 toneladas, revestida en aluminio reciclado y apoyada únicamente en dos puntos, desafía las leyes de la gravedad mientras cumple funciones múltiples: acceso monumental durante el día, cuando refleja el entorno como un espejo gigante, y faro urbano por la noche, cuando emite luz propia.
Más que un Museo
El Mokslo Sala representa un nuevo paradigma en la arquitectura museística. No solo alberga conocimiento sobre ciencias ambientales, sino que encarna sus principios a través de cada decisión de diseño.
El museo se integra de forma orgánica en la topografía de la isla.
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