Un proyecto con identidad propia
capas visuales que generan movimiento y profundidad sin fragmentar el espacio. La sala se organiza en tres atmósferas distintas pero conectadas. La zona formal presenta líneas puras, con mobiliario de nogal entintado y una icónica banca Barcelona. Una obra escultórica reflectante funciona como punto focal, capturando la luz natural y la dinámica cotidiana de sus habitantes.
Un proyecto con identidad propia
La segunda zona adopta un carácter más relajado, con líneas curvas y tonalidades aperladas que suavizan la composición. Al fondo, el bar se define por una barra monolítica de mármol y cortinas traslúcidas de siete metros que enmarcan las vistas hacia la sierra, estableciendo un diálogo entre interior y paisaje. La curaduría de mobiliario y arte resulta fundamental para la identidad del proyecto. Piezas de firmas reconocidas internacionalmente conviven con diseños de manufactura propia y obras artísticas integradas con precisión. Esta selección no busca el lujo ostentoso, sino reforzar una narrativa donde cada elemento estructura la experiencia de habitar.
26