Geometría y experiencia biofílica
Cuando el recinto ferial se transforma en paisaje urbano.
Una iniciativa gubernamental en Chetumal ha dado origen a un proyecto que trasciende su función original como sede de la feria anual. El Parque Quintana Roo, diseñado por AIDIA STUDIO y reconocido con el Premio Noldi Schreck 2025, transforma 10 hectáreas rodeadas de jungla subtropical en un parque urbano con instalaciones versátiles disponibles para el público durante todo el año. Accesibilidad y circuito fluido La parcela trapezoidal de 200 por 400 metros presentaba un desafío fundamental: un único punto de acceso. La solución llegó mediante un circuito vial perimetral que incluye estacionamiento fuera de la calle, permitiendo a los visitantes acceder a diversos espacios desde el perímetro. Esta decisión habilitó la incorporación de pistas para correr y andar en bicicleta de 800 metros que recorren el circuito exterior, integrando la movilidad activa al diseño. Las instalaciones comprenden una arena con capacidad para 1,000 personas destinada a deportes y conciertos, un pabellón multiusos, canchas de baloncesto cubiertas, parque de patinaje, tiendas minoristas, área de juegos, plaza cívica y equipo de calistenia al aire libre.
Geometría y experiencia biofílica
En la entrada, una plaza cívica está bordeada por once árboles de ceiba, especies ancestrales indígenas de México que dan la bienvenida a los visitantes. Desde este punto, el parque se organiza como una serie de arroyos que guían a través de diversos espacios, creando una experiencia fluida y no jerárquica que culmina en la arena. Las conexiones entre los espacios circulares se establecieron mediante arcos tangentes, formando un lazo continuo que suaviza los límites rígidos del sitio y organiza las distintas tipologías en un plan maestro coherente. Este proyecto, merecedor del Premio Noldi Schreck 2025, avanza en una agenda de diseño biofílico mediante un enfoque dual: de arriba hacia abajo en el plan maestro y transiciones, y de abajo hacia arriba en la experiencia del usuario con la naturaleza.
La baja densidad del complejo maximiza la preservación de espacios verdes, crucial dado el calor extremo y la humedad regional. Las paredes radiales incorporan patrones de ladrillo que mejoran la textura y crean aberturas para ventilación natural.
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