Un nuevo concepto de interior
Arquitectura como mediadora natural
un kilómetro, igualando la longitud del lago artificial sobre el que se posa. El edificio no lucha contra el paisaje; más bien, se desliza sobre él como una suave brisa, creando un diálogo fluido entre el agua, el cielo y la arquitectura.
Un nuevo concepto de interior
Lo verdaderamente revolucionario del museo radica en su tratamiento del agua. Los paneles de vidrio entre las columnas permiten que el lago literalmente fluya hacia el interior del edificio, difuminando los límites entre dentro y fuera. Esta fusión se intensifica con aberturas estratégicas que, en días agradables, permiten que la brisa natural atraviese el espacio, creando una experiencia sensorial única.
Arquitectura como mediadora natural
El techo, diseñado como una banda ondulante, juega un papel crucial en la experiencia espacial. En algunos puntos se acerca a la superficie del agua, mientras que en otros se eleva hacia el cielo, creando una variedad de ambientes que responden tanto a necesidades funcionales como estéticas. Esta variación altimétrica genera distintas calidades de luz y reflexiones sobre el agua, transformando el espacio interior en un paisaje dinámico y cambiante.
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