Privacidad elevada, literalmente
Circulación vertical sin rodeos
Camuflaje urbano, calidez interior
La estrategia cromática es contundente: hacia afuera, negro total para que la casa se mimetice con su contexto urbano. Hacia adentro, tonos claros en paredes y calidez de madera en mobiliario y carpinterías. Es el equivalente arquitectónico de esa persona reservada en público pero cálida. ar una sola línea, los omaron una decisión los árboles existentes se quedarían.
mientras que la parte trasera se transformó en un patio que multiplica las posibilidades de uso durante el día. El resultado es una casa que respira en dos direcciones: hacia la calle y hacia el patio simultáneamente, creando un eje oriente-poniente que organiza vistas, circulaciones y la disposición espacial completa.
Privacidad elevada, literalmente
Para resolver el eterno dilema urbano entre privacidad y conexión con la calle, la solución fue simple pero efectiva: elevar la zona habitable un nivel. Así, la vivienda mantiene su relación con el contexto urbano sin sacrificar la intimidad de sus habitantes. Es como vivir en la ciudad pero con un filtro de altura que te protege de miradas indiscretas.
Circulación vertical sin rodeos
La conexión entre pisos se resuelve mediante un bloque continuo de escaleras que funciona como un ascensor democrático: te lleva directamente a donde quieras ir sin obligarte a atravesar toda la casa. Puedes ir desde la calle hasta el estudio del último nivel sin pasar por la cocina, la sala o la recámara. Eficiencia circulatoria en su máxima expresión.
Camuflaje urbano, calidez interior
La estrategia cromática es contundente: hacia afuera, negro total para que la casa se mimetice con su contexto urbano. Hacia adentro, tonos claros en paredes y calidez de madera en mobiliario y carpinterías. Es el equivalente arquitectónico de esa persona reservada en público pero cálida. ar una sola línea, los omaron una decisión los árboles existentes se quedarían.
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