Home & Home Abril 2026 | Page 29

Durante décadas, la arquitectura residencial persiguió un ideal claro: la vivienda como unidad autosuficiente, donde todas las funciones de la vida cotidiana se resolvían de puertas hacia adentro. Hoy ese modelo muestra fisuras. El encarecimiento del suelo, la densidad urbana creciente y una sensación cada vez más extendida de aislamiento social están empujando a algunos arquitectos a revisar ese paradigma y a formular una pregunta incómoda: ¿ y si parte de la solución estuviera en compartir?
El patio como condensador social
En Madrid, un conjunto de 159 viviendas sociales diseñado por los arquitectos Javier y Alia García Germán( TAAs) organiza el edificio alrededor de una red de patios conectados por corredores y zonas comunes. Los propios arquitectos los describen como“ condensadores sociales”: espacios que la arquitectura activa para facilitar encuentros informales entre vecinos. Lejos de ser vacíos residuales entre volúmenes, estos patios aportan luz, ventilación y, sobre todo, oportunidades cotidianas de relación. La expresión procede de la tradición soviética del siglo XX y hoy vuelve con plena vigencia al debate contemporáneo sobre la vivienda.
Compartir sin renunciar a la privacidad
El movimiento del cohousing lleva esta lógica más lejos. En Madrid, el proyecto Entrepatios – Las Carolinas, del estudio sAtt, combina viviendas privadas con espacios colectivos: cocina comunitaria, huerto, talleres y salas de reunión. La premisa es sencilla: cuando ciertos usos se trasladan a lo común, cada vivienda puede ser más compacta sin perder calidad de vida. En Barcelona, La Borda, cooperativa diseñada por el estudio Lacol, organiza su programa alrededor de un gran patio central. Las galerías abiertas convierten la circulación diaria en una experiencia compartida. No se impone la convivencia, pero se crean las condiciones para que surja de forma natural. ás, parece una inteligencia.
Una idea antigua con urgencia nueva
Hay algo paradójico en todo esto: estos proyectos son profundamente contemporáneos, pero recuperan principios muy antiguos. Durante siglos, las casas mediterráneas y las manzanas de los ensanches europeos se organizaron alrededor de patios donde transcurría buena parte de la vida. La modernidad los relegó. Hoy la presión urbana y la soledad están obligando a rescatarlos. Lacaton & Vassal, ganadores del Premio Pritzker 2021, lo resumieron bien con su transformación de 530 viviendas en Burdeos: ampliar con galerías y balcones generosos no es un lujo, es una estrategia.
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