Minotauro
Yo nací en manos de una mujer feliz y amable. Nunca supe quién fue mi padre. De chico me encontraba algo solo pero mi mamá me alimentaba con carne de cerdo, porque a pesar de ser pequeño era voraz e insaciable, ella era una buena madre. Así vivíamos hasta que un monstruo me capturó y mi mamá sólo atinó a observar. ¿ Me habrá traicionado? No lo sé con seguridad pero algo es seguro esas personas guardaban secretos.
Esa bestia repugnante de ojos demoníacos y piel blanca me empujó sin piedad al mismísimo infierno, un laberinto del que nunca pude escapar a pesar de que lo intenté muchas veces. Ni una gota de agua, ni alimentos por días, meses, años...¡ Nada de eso!. Cada noche preguntándome mi propósito para existir, ¿ Qué había hecho para sufrir tal tortura? Al paso de los años mi cuerpo se desgastaba, se pudría pero no moría. En ese momento me di cuenta de que no era un castigo común el que sufría sino un castigo eterno.
En esos tiempos tenía un apetito incontrolable hasta que un día percibí pasos que retumbaban adentro del laberinto, me adentré más por los sucios pasillos del enorme laberinto y encontré a una persona. Sin pensarlo dos veces, antes de que me viese la cara yo le arranqué la suya de un mordisco dejándolo completamente desfigurado. Luego encontré muchos más seres humanos era un festín... no: ¡ era una venganza, los mutilaba, los decapitaba y me los comía a sangre fría!. ¡ Todo el odio y sufrimiento que llevaba en el alma me convirtió en la misma bestia que me encerró en este sucio laberinto, me convertí en un asesino, en un arma!, en el Minotauro.
Un día todo eso llegó a su fin. Sabía que era inmortal pero no sabía si era imparable. Una mañana de mucho frío sentí cómo se incrustaba una espada en mi espalda. No lo podía creer yo el Minotauro vencido por mi propia presa. Antes de caer muerto lo vi: era un jóven de ojos claros y cabellos castaños pero algo de su presencia mi intrigó, el joven llevaba un ovillo en la mano.
Ariel 6 º A