Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 416
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
propio, comprarse una máquina de escribir, pero con dos carros, uno para la
tinta negra y otro para la roja, atrapándole tal entusiasmo que se pasaba el
día escribiendo largas cartas, empleando el carrete rojo para aquello que
necesitaba resaltar. Berg se emocionaba como un niño con algunos regalos
de cumpleaños, sobre todo si venían de su idolatrado Schönberg, aun cuando
siendo joven le hubiera humillado hasta la saciedad. Cuando el autor de
Wozzeck cumplió cincuenta años recibió desde Estados Unidos un disco en el
que Schönberg había grabado con su voz un mensaje de felicitación. Berg lo
puso hasta tres veces seguidas con los ojos empañadas por las lágrimas; ya
estaba posando por cuarta vez el brazo del tocadiscos sobre el vinilo cuando
su mujer Helene lo detuvo en seco. Pero, al margen de las sorpresas
fonográficas, el mejor regalo que podía recibir Alban Berg era el que venía de
su equipo de fútbol favorito, el Rapid de Viena, más en concreto cada vez
que ganaba su partido los domingos. Cuando esto sucedía y además perdía
su máximo rival, el Admira, equipo de su amigo el escritor Soma
Morgenstern, este ya sabía lo que le esperaba de lunes: una buena pila de
recortes periodísticos en los que Berg había dibujado crueles caricaturas de
los jugadores del Admira. En las cartas que envió a su amigo Soma a lo largo
de su vida se testimonia que para Berg tan importante era el éxito de
taquilla del Rapid como los de Lulú o Wozzeck. No pocos lunes Berg se
levantaba resplandeciente buscando las crónicas deportivas para martirizar
al de siempre. En una de las cartas le dice a Soma: «Ayer recorté para ti una
cosa del periódico (¡¡8-0!!)». Se refería al resultado de la final de la Copa
austriaca entre el Rapid y el Admira, celebrada el 10 de mayo de 1934,
cuando Berg ya contaba con sus cuarenta y nueve años. Y en carta del 20 de
junio de 1934: «¿Quién tiene razón otra vez? ¡3-1!». Se refería a la victoria
del Rapid sobre el Slavia de Praga en la Copa centroeuropea. Hay más en la
carta del 20 de julio de 1934: «¿Qué hay de tu libro? Ya nos estás haciendo
esperar mucho. ¿O es que desde la victoria del Admira en la Copa
centroeuropea ya no te hablas con un rapidista?». Y en carta del 17 de
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Preparado por Patricio Barros