Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 381
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
provecho de su negocio de fabricación de pianos, dado que utilizó al joven de
once años para verificar el sonido de cada tecla, de cada acorde, de cada
escala, de cada pentagrama de cada obra que hasta entonces estaba
publicada, que por suerte para Field no eran muchas. El famoso compositor
Louis Spohr visitó un día la fábrica y puso el grito en el cielo: «Field debía
tocar durante horas para mostrar a los posibles compradores las ventajas de
los instrumentos. Todavía recuerdo la imagen de este joven pálido,
demasiado maduro para su edad. Cuando Field, con su ropa que le quedaba
pequeña, se puso delante del piano y estiró los brazos sobre el teclado las
mangas se encogieron casi hasta los codos».
Berlioz había seguido en sus inicios los mismos derroteros que Shostakovich,
pero en una época sin cines para aporrear pianos sólo quedaban las tabernas
y los teatros de variedades, así que las ofertas nunca eran tentadoras, sino
desoladoras. Pablo Casals pasó por el mismo aro y, dada su corta edad, el
tamaño no fue ningún problema. A los doce años empezó a ganarse la vida
tocando el violonchelo cada noche en el café Tost, en el barrio de Gracia,
pasando después al Café La Pajarera, mientras que en el verano prefería el
aire puro y se dejaba contratar por orquestillas para tocar en festejos
populares. Con diecinueve años ganó un concurso en París para un puesto de
violonchelista en un teatro de vodevil que le reportó cuatro francos al día,
decidiendo hacer a pie el trayecto a los ensayos varios centenares de metros,
tanto a la ida como a la vuelta, para ahorrarse los céntimos del tranvía. ¡Qué
no hubiera dado Casals a mitad de camino por haber escogido el violín de su
amigo Thibaud!
Terminaba
mi
introducción
con
la
consigna
de
independizarse,
independizarse a cualquier precio. Ser músico de convicción es la convicción
más duradera que conozco, incluso más que la de ser religioso. Muchos de
ellos levantaron su primer cáliz con muy pocos años sin ordenación
sacerdotal alguna, y cuando lo apuraron supieron que el sabor de la música
ya les ponía en el único camino verdadero para atravesar sin vértigo un
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Preparado por Patricio Barros