Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 284
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
consecuencia no dejaba reconocer con exactitud los pasajes
peligrosos. Aquí el guía tuvo que ir delante obedientemente,
para reconocer con precisión el camino. Al fin alcanzamos la
salida del valle alto hacia el valle de Fomazza, al cual llevaba
de nuevo lo primero una abrupta pendiente de nieve y hielo.
Aquí recomenzó mi guía su audaz juego mientras, en lugar de
con seguros zigzags, volvía a guiarme en línea recta por las
más abruptas pendientes: como de esta manera alcanzamos
un campo de rocalla tan empinado que yo esperaba un peligro
fatal, hice señas a mi guía de la manera más enérgica y le
obligué a retroceder conmigo un tramo largo, para alcanzar un
camino menos abrupto divisado por mí. Desabridamente, tuvo
que acceder. Muy conmovedor fue ahora para mí, al salir del
helado desierto, el primer contacto con la civilización.
Como con el pico Säntis no tenía suficiente, en 1853 Wagner decidió
ascender a pie el glaciar de Rosegg, en Suiza; la marcha supuso once horas
de trepar por rocas y caminar por hielo y nieve.
Berlioz era otro héroe homérico al que le apasionaban las montañas si eran
una forma de poner tierra de por medio con el hastío, un hastío que tan
arraigado llevaba desde que la Villa Médicis se lo hubiera inoculado en el
mismo centro de sus bostezos. A finales de 1831 el mundo no quiso darse
cuenta de que había un nuevo héroe que derrocaba inmisericordemente a
Filípides cuando en la batalla de Maratón recorrió a la carrera los cuarenta y
dos kilómetros que separaban Atenas de Esparta. Véase lo que el francés
escribía al pianista Hiller el 1 de enero de 1832 (29 años) regresando a Roma
tras una fugaz escapada de la Villa:
He estado en Nápoles. Es soberbio. Volví a pie…, a través de
las montañas de la frontera hasta Subiaco, durmiendo en las
cabañas y en los reductos de los banditti, devorado por las
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Preparado por Patricio Barros