Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 245

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Diez años antes opinaba casi lo mismo en una carta al pianista Ferdinand Ries, una prueba de que lo que le inquietaba de los demás no eran sus cólicos de riñón, sino el riñón completo: Adjunto la carta para el conde Brown. En ella le digo que le adelante a usted cincuenta ducados […]. Y ahora una pequeña reprimenda. ¿Cómo no me ha escrito usted en tanto tiempo? ¿No soy yo, acaso, su amigo verdadero? ¿Por qué haberme ocultado sus apuros de dinero? Ningún amigo mío debe carecer de nada mientras yo lo tenga. Ya le hubiera enviado yo alguna cantidad de no contar con Brown. Semejante generosidad le fue pagada con la misma moneda, aunque estas monedas fueron habas contadas. Una de sus benefactoras fue la emperatriz Catalina de Rusia, a quien en 1815 Beethoven dedicó con poco oído pero con mucho ojo la muy trivial Polonesa Op. 86, con la que al parecer la emperatriz quedó encantada, dado que remuneró al autor con cincuenta ducados de oro, cantidad que duplicó cuando se enteró de que nada había recibido años antes por la dedicatoria de sus Tres sonatas Op. 30 (las 6, 7 y 8) al zar Alejandro. Con no menor entusiasmo se plegó Beethoven al ofrecimiento de un no menos generoso amigo, un amigo de los de verdad, Karl Peters, que le ofreció sin contraprestación alguna colmar la usual fantasía de los amigos de mentira: «¿Le agradaría acostarse con mi esposa?», le anotó en uno de sus Cuadernos de Conversación, con ocasión de un viaje que iba a realizar en enero de 1820. La respuesta de Beethoven debió de dejar muy ilusionados a todos, salvo a la esposa, dado que la siguiente anotación de Peters en el cuaderno fue: «Bien, pues ahora voy a buscar a mi señora». 245 Preparado por Patricio Barros