Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 221

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron catastrófico. Según el primer biógrafo de Schumann, Josef von Wasielewski, quien tocó bajo su dirección en la orquesta de Düsseldorf entre 1850 y 1853, el pianista ya había insinuado a muchos amigos la invención de un dispositivo que, adherido a la mano, permitía dotarse de una habilidad digital fuera de lo corriente y en muy poco tiempo. El armatoste en cuestión inmovilizaba el dedo corazón en un cabestrillo para que el resto de los dedos asumiera mayor autonomía y se produjera un refuerzo de los tendones. Pero con el paso de los días el péndulo fue bajando de velocidad hasta hacer ver a Schumann que había llegado su hora y no tenía trazas de volver a marcharse: «Mi tercer dedo está completamente rígido» se autodiagnosticó en su diario en junio de 1832 (22 años). Ese mismo mes ya escribía un tanto crípticamente a su madre sobre «la extraña desdicha que ha caído sobre mí». Dos meses después lloraba su desdicha a su hermano Eduard: «Toda la casa parece una botica. Me siento ansioso por mi mano, pero postergué deliberadamente la consulta a un anatomista porque temía una operación…, es decir, porque pensaba que me diría que el daño no tenía remedio». Aún en 1833 confesaba a su amigo Theodor Töpken, de Heidelberg: «Tengo un dedo paralizado, fracturado, en la mano derecha, y como consecuencia de lo que en sí mismo fue una lesión trivial, unida a mi propia negligencia, el deterioro se ha vuelto tan grave que ahora casi no puedo usar la mano cuando toco». La sombra del rígido dedo era tan alargada que se proyectó hasta 1838. Así se compadecía de sí mismo Robert a Clara en carta de 3 de diciembre de 1838: «La mano estropeada me hace a veces desgraciado, aquí especialmente. Con frecuencia me quejo de mi destino preguntándome por qué me envió el cielo esta prueba. ¡Representaría tanto para mí poder tocar! ¡Qué alivio sería dar salida a toda la música que brota dentro de mí! Tal como estoy apenas puedo tocar, y se me enredan los dedos de una manera lamentable. Esto me desespera». A la vista de la 221 Preparado por Patricio Barros