El envejecimiento no solo trae canas y achaques: también apaga, poco a poco, el termostato interno del cuerpo. Sudar menos, dilatar peor los vasos sanguíneos y tener un corazón menos eficiente hacen que las personas mayores toleren mucho peor el calor extremo que el resto de la población. Y el planeta se dirige hacia temperaturas que dejarán a un número creciente de ellas sin margen de defensa.
Un umbral que ya se cruza
El“ estrés térmico incompensable”: el punto en el que los mecanismos de refrigeración del cuerpo dejan de funcionar y la temperatura interna sube sin control. No mata de inmediato, pero una exposición prolongada puede volverse letal. Con apenas 1,5 grados de calentamiento global-un umbral que el planeta ya roza-, cerca de 290 millones de personas mayores de 60 años estarían en riesgo, y aproximadamente el 22 % de ese grupo tendría que soportar calor peligroso durante al menos un mes al año.
La progresión no es lineal ni tranquilizadora: cada grado adicional de calentamiento expone a alrededor de mil millones de personas más a por lo menos 180 horas anuales de calor sofocante. El riesgo, además, se concentra en zonas muy concretas: el sur de Asia, África occidental, el sudeste asiático, el este de China y el golfo Pérsico, regiones donde un calentamiento de tres o cuatro grados podría traducirse en meses enteros de calor extremo sostenido.
La advertencia detrás de los números
El mensaje de fondo no es solo climático, sino demográfico: el mundo envejece al mismo ritmo que se calienta, y ambas curvas, cruzadas, multiplican un riesgo que hasta ahora se había medido sobre todo en abstracto.
HealthExperts. septiembre 2026 9