Las primeras señales
El síntoma más característico es la dificultad para ver de noche o en lugares con poca luz. Con el tiempo, la visión periférica-esa que nos permite notar algo por el rabillo del ojo- también se va perdiendo, generando lo que muchos describen como“ visión de túnel”. Otros síntomas de alerta en enfermedades de la retina en general incluyen destellos de luz repentinos, manchas o telarañas en el campo visual, y cambios bruscos en la nitidez. Cualquiera de estas señales amerita una visita urgente al oftalmólogo.
¿ Cómo se detecta?
El diagnóstico suele empezar con un examen de ojo dilatado, en el que se usan gotas para ampliar la pupila y revisar el estado de la retina. A partir de ahí, pruebas como la tomografía de coherencia óptica o los estudios de campo visual ayudan a confirmar el diagnóstico y a medir qué tanto se ha reducido la visión periférica.
¿ Tiene tratamiento?
Aquí está la parte más delicada: no existe una cura definitiva, pero eso no significa que no se pueda hacer nada. El manejo se enfoca en frenar el avance y proteger la visión que queda, con estrategias que van desde terapias específicas hasta el uso de gafas protectoras y revisiones oftalmológicas periódicas. La detección temprana marca la diferencia entre adaptarse a tiempo o perder autonomía de forma abrupta.
Una razón más para cuidar la vista
Como muchas enfermedades hereditarias, la retinosis pigmentaria no se puede prevenir, pero sí se puede vigilar. Conocer el historial familiar y no saltarse el examen de la vista anual son, hoy por hoy, las mejores herramientas para no dejar que esta ladrona silenciosa avance sin ser notada.
HealthExperts. septiembre 2026 33