Huesos de largo plazo
Lo que haces hoy lo cargas mañana.
Solemos acordarnos del esqueleto cuando ya hay una fractura o la menopausia se asoma. Los especialistas advierten que la fortaleza ósea se juega mucho antes, y que los hábitos de los 30 y 40 años pueden pesar durante décadas. Un banco de hueso con fecha de apertura La mayor parte de la masa ósea se construye en la infancia, la adolescencia y los veinte años. La densidad suele alcanzar su máximo antes de los 30 y, desde los 40, comienza una pérdida anual. En las mujeres, el descenso del estrógeno acelera el proceso, la caída suele ser menor al 1 % anual antes de la menopausia, pero puede acercarse al 3 % durante la transición.
Un deterioro que no avisa
El problema es que casi nunca da síntomas. Muchas personas no perciben nada hasta que el hueso se rompe, de ahí que la osteoporosis se considere una enfermedad silenciosa. Quienes tienen antecedentes familiares, fracturas previas, problemas de absorción de nutrientes o tratamientos largos con corticoides deberían consultar a un profesional. Tabaquismo y alcohol en exceso también aceleran la pérdida.
Muévete con carga
El hueso es un tejido vivo y responde al esfuerzo. Caminar, bailar, trotar o subir escaleras lo estimulan, y el entrenamiento de fuerza ayuda a remodelarlo. Se sugiere al menos 30 minutos diarios de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fortalecimiento tres veces por semana, con énfasis en caderas y columna. El equilibrio también cuenta: sostenerse sobre una pierna o caminar en línea reduce el riesgo de caídas.
Alimento para la estructura
El ejercicio necesita materia prima: calcio, vitamina D( que favorece su absorción) y proteínas. Las fuentes incluyen lácteos, productos fortificados, pescados grasos, huevos, brócoli, verduras de hoja verde y algunos frutos secos.
HealthExperts. OCTUbre 2026 79