Las personas mayores de 40 años deben medir su presión arterial al menos una vez al año y realizarse análisis de sangre, colesterol y glucosa.
Síntomas: cuando el cuerpo avisa
Conforme la hipertensión avanza, aparecen señales como dolor de cabeza persistente, zumbido en los oídos, visión de luces, náuseas, vómito y sangrado nasal recurrente. En etapas agudas puede causar cansancio extremo, confusión, ansiedad, dolor en el pecho y temblores musculares. Casi la mitad de los pacientes acude al médico solo cuando los síntomas ya son severos, con daño acumulado en riñones, corazón o cerebro.
Riesgos y complicaciones
Sin tratamiento oportuno, la hipertensión puede derivar en infartos cardíacos o cerebrales, arritmias, insuficiencia renal, hemorragia cerebral por ruptura de aneurismas y pérdida de agudeza visual. Las consecuencias son tan graves que la prevención y el control temprano resultan indispensables para reducir la mortalidad asociada.
Tratamiento y cambios de vida
El manejo es individualizado y combina fármacos— como inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, diuréticos y bloqueadores de canales de calcio— con modificaciones en el estilo de vida. Reducir la sal a menos de cinco gramos diarios, eliminar las grasas saturadas, consumir más frutas, verduras y fibra, dejar el tabaco, moderar el alcohol y hacer ejercicio con regularidad son medidas fundamentales. Aprender a manejar el estrés y mantener un peso saludable completan el esquema de control.
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MAYO 2026. HealthExperts