Health Experts Magazine Mayo 2026 | Page 20

herramienta de autoconocimiento para personas que simplemente desean profundizar en su desarrollo personal. No es una práctica reservada a quienes atraviesan una crisis: cualquier persona que quiera ampliar su conciencia y conectar con sus capas más profundas puede beneficiarse de ella.
Sumi-e y mandalas: dos caminos, un mismo destino
Entre las formas de pintura meditativa más destacadas están el Sumi-e y los mandalas. El Sumi-e, de raíz Zen, trabaja en blanco y negro a través de la respiración y la repetición del trazo. Es austero y exigente, heredero de la cultura samurái japonesa, donde el movimiento del pincel y el del sable compartían el mismo espíritu. Los mandalas, en cambio, ofrecen una entrada más accesible: su geometría circular y su naturaleza repetitiva inducen un estado de calma que facilita la concentración y la introspección. Ambas modalidades comparten el mismo propósito: usar la acción creativa como vía para alcanzar una presencia plena en el momento.
Una práctica para cualquiera que quiera escucharse
No hace falta ser artista ni tener experiencia previa en meditación. La pintura meditativa no evalúa el resultado estético, sino el proceso. Lo que importa es la disposición a soltar el control, dejar que la mano se mueva con honestidad y observar sin juicio lo que surge en el lienzo. En ese espacio, entre el color y el silencio, muchas personas descubren una forma de autoconocimiento que ninguna palabra habría podido ofrecer.
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