El presidente Donald Trump ha confirmado la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud( OMS), una decisión que amenaza la seguridad sanitaria mundial. La medida responde, según el gobierno estadounidense, al supuesto mal manejo de la pandemia de COVID-19 y a la falta de independencia de la organización frente a influencias políticas. Impacto financiero inmediato La salida de Estados Unidos representa la pérdida del 18 % del presupuesto total de la OMS, además de deudas pendientes entre 260 y 280 millones de dólares. Se estima que la organización tendrá que despedir a una cuarta parte de su personal para mediados de 2026, comprometiendo gravemente su capacidad operativa.
Programas en riesgo
Los programas de erradicación de polio, lucha contra el VIH / SIDA, tuberculosis, dengue y malaria enfrentan suspensión o reducción drástica. El 75 % del financiamiento para programas contra el VIH provenía de Estados Unidos. La ausencia de científicos estadounidenses en las redes de vigilancia epidemiológica debilitará la detección temprana de nuevas variantes virales.
América Latina: la región más vulnerable
La Organización Panamericana de la Salud( OPS) perderá aproximadamente el 60 % de sus ingresos. Esto afectará los programas de vacunación masiva, la detección oportuna de brotes y el Fondo Rotatorio que permite a países pequeños acceder a vacunas y medicamentos a precios accesibles. Además, Estados Unidos ya no estará obligado a reportar brotes bajo el Reglamento Sanitario Internacional.
Una decisión ideológica
Trump también ordenó la retirada de 66 organizaciones internacionales que considera contrarias a los intereses estadounidenses. Esta postura anti-ciencia y antiglobalista deja al mundo más vulnerable ante futuras emergencias sanitarias, convirtiendo la salud en un campo de batalla ideológico en lugar de un espacio de cooperación global.
HealthExperts. marzo 2026 81